José María Olazábal ha ofrecido una jugosa entrevista a El País durante su visita a Madrid en calidad de nuevo asesor de la Real Federación Española de Golf. El campeón de dos Masters de Augusta y premio Príncipe de Asturias del Deporte se ha sentado con nuestro compañero Juan Morenilla y ha hablado sobre su nuevo papel formativo con los jóvenes profesionales españoles, la diferencia entre el golf actual y el pasado, el formato de LIV Golf, la decisión de Jon Rahm de cambiar el PGA Tour por la liga saudí y el legado de Seve Ballesteros.
Olazábal no discute la decisión de Jon Rahm desde el punto de vista personal, pero sí tiene dudas sobre cómo le puede afectar profesionalmente, sobre todo en lo que se refiere a su capacidad para competir en los Grandes. Lo puede decir más alto, pero no más claro. Se moja. Su fichaje por LIV Golf le sorprendió. «Respeto que te vayas con esas condiciones, con la burrada de millones que te ponen encima de la mesa. Lo respeto, pero me sorprendió porque Jon había sido muy claro en sus palabras y porque tenía un futuro extraordinario y la oportunidad de hacer historia en este deporte, de escribir páginas doradas del golf. Y no sé si ahora será capaz de hacerlo. No sé si jugar el LIV es la mejor preparación para poder despuntar en los grandes. Desde mi punto de vista no es la mejor opción. Sobre todo le puede perjudicar en la competitividad. El amor propio, el trabajo y la actitud de Jon no los discuto en ningún momento. Cuando este año llegue al Masters lo va a dar todo y se va a preparar de la mejor manera, pero el resto de la temporada, jugar 12 o 14 torneos sin corte, con 54 jugadores… no es lo mismo que jugar contra 150 y saber que te puedes ir a casa. Me da una pena terrible que Jon no esté entre los 50 mejores del mundo [es el 54º]. Es un crack y tendría que estar con Scheffler peleando cada semana por ganarlo todo», explica.
«Jon tenía un futuro extraordinario y la oportunidad de hacer historia en este deporte, de escribir páginas doradas del golf. Y no sé si ahora será capaz de hacerlo».
Al golfista vasco, que coincidirá con Rahm y Sergio García en el próximo Masters de Augusta, no le gusta el producto de LIV Golf. «Llámeme tradicional pero no me gusta el formato, no me gusta que salgan todos a la vez, en tres días, sin corte, con toda esa parafernalia alrededor, la música… Me da pena que el dinero haya dividido al golf. Es por el dinero, no hay duda. Yo siempre he respetado la decisión de los que se han ido. Si me ponen delante un cheque con un montón de ceros, puede que también lo hubiera hecho. Pero es una pena que el dinero haya derrumbado en tan poco tiempo lo que se había construido en tantos años», remarca.
Preguntado por Seve Ballesteros y qué habría hecho en caso de recibir una oferta de LIV, Olazábal cree que el cántabro habría antepuesto sus ganas de hacer historia en el deporte. «Seve era defensor de poder jugar donde uno quisiera, pero también era importantísimo para él la historia, dejar huella, marcar época. Y yo creo que LIV eso no te lo va a dar», afirma.
En cuanto a su nuevo papel en la Federación Española, Olazábal deja claro que no tiene nada que ver con la parcela técnica del juego, sino más bien con el aspecto mental y la competición. «Cada uno tiene su entrenador. Quiero transmitirles el respeto al juego. El golf es una forma de vida. Cuando estás jugando hay una lucha entre el diablo que llevas dentro y la persona positiva que quieres ser. Todos pasamos por ahí, hasta el mejor jugador del mundo ha tenido pensamientos destructivos. Los chicos deben ser conscientes de que no eres el único al que le pasa y que has de convivir con eso, hablar con ese diablo y decirle: “Vamos a hacer este viaje juntos”, apunta.



