A José María Olazábal le van saliendo algunas cuentas mientras va recomponiendo el puzzle de su juego pieza a pieza…
El jueves cruzaba de tee a green por la cuerda floja, areglando con maestría los desaguisados alrededor de green y con el putter; el viernes mantenía las angustiosas constantes en el juego largo y medio, y sin embargo no embocaba nada. Lo de hoy lo resumía el jugador al finalizar su vuelta: "me pongo nota alta en cuanto al resultado total, -8, pero no apruebo en cuanto a la calidad del golpeo. En el campo de prácticas voy teniendo buenas sensaciones, pero aún no consigo llevarlas al juego".
Bien, si no conocen mínimamente a Olazábal, se lo decimos nosotros: como buen campeón, su nivel de autoexigencia es muy alto. Más que nada, porque escuchándolo uno no acierta a comprender cómo ha liquidado esos segundos nueve hoyos de hoy con cuatro birdies y ningún bogey. De hecho, incluyendo el birdie del hoyo 9, ha hecho cinco birdies en seis hoyos. Al menos hacía alguna concesión: en efecto, ha jugado mejor en este tramo con los hierros. El gran Olazábal enseña una patita por aquí, otra por allá… Hasta que pueda emsablar todas las piezas en un mismo día, en una misma semana.
"La verdad es que he jugado francamente bien en los segundos nueve. Ha ayudado mucho el 'puro' de nueve metros que he embocado en el hoyo 11, porque vienes jugando mejor, metes eso y tu cabeza te dice que aún puedes hacer una buena tarjeta"…
Aún entendiendo que el vasco sienta que anda pasando la ITV de juego y físico, hay números que no pueden ni deben obviarse: Chema está rondando el top-ten de un torneo despué de tres jornadas. Este dato es tumbativo, se ponga como se ponga. Y también es una mala noticia para quienes quieren verlo ya aceptando la capitánía del equipo europeo de la Ryder, puesto que si se ve medianamente bien no aceptará. Y comienza a verse, comienza a verse…
Le falta todavía algo de físico, aunque va mejorando: "el cuerpo no me está dando muchos avisos, aunque todavia dice algo… El caso es que aún no he podido hacer trabajo aeróbico y se nota".
En todo caso, y eso hay que reconocérselo al jugador vasco, es muy cierto que no es lo mismo hacer un 66 y un 67 en el Club Mediterráneo que, y el ejemplo lo pone él, "en el TPC Sawgrass, uno de esos campos que yo considero duros de verdad. Si juego allí de tee a green como lo hice el primer día es que ni cuento los golpes…" Poco a poco. Paso a paso. Hace bien Chema en ser prudente y desconfiado, pero hay sensaciones y números que nos hacen ser muy optimistas: ha puesto en marcha la máquina de hacer birdies y siente el putter en los greenes.


