«Muy contento», así define Álvaro Hernández Cabezuela el estado emocional en el que se encuentra en estos momentos. No es para menos. Este miércoles a eso de las 13:00 horas en la península se coronaba campeón del Red Sea Little Venice Open y ganaba en el Alps Tour por primera vez en su carrera.
Apenas ha tenido 24 horas para digerirlo cuando atiende en exclusiva a Ten Golf. El tinerfeño es un hombre que se considera tranquilo, pero que la sonrisa atraviesa las ondas de la llamada telefónica. Normal. A sus 28 años acaba de lograr la victoria más importante en su cuarta temporada como profesional.
Lo que ha hecho el jugador isleño no es lo habitual. En un mundo en el que se impone en el que hay que ganar muy joven y si con 26 años no has ganado como profesional quizás debas plantear otras alternativas, un mundo en el que hay que pegarle muy duro a la pelota, en el que el gimnasio se impone sobre el juego corto, Álvaro ha demostrado que hay otra vía…
No todo es pegada, hay mucho en insisitir, persistir, buscar tu camino, mejorar, trabajar el aspecto mental, la evolución semana a semana. En esta época que todo lo queremos rápido y ya, es el ejemplo de que existe otro camino.
Tampoco es habitual ver jugadores de 28 años en su cuarta temporada en el Alps Tour que sigan insistiendo en tirar la puerta abajo. Si no lo han conseguido antes, quizás deciden dar un paso al lado, pero Álvaro ha seguido erre que erre: «Siempre he sabido que he tenido el juego para ganar, pero no se ha dado. Como todos pues he tenido momentos de dudas, pero me han durado muy poco. Jamás me he planteado en serio dejarlo. Tengo la certeza de que mi nivel está ahí. Veremos donde soy capaz de llegar».
Al definirse lo tiene claro: «Me considero un jugador correcto en todas las facetas, aunque sin duda estoy más cómodo desde el tee y en general en el juego largo» se define el Campeón del Open de España Individual allá por 2021. «Nunca he sobresalido sobre la media, pero siempre he estado ahí» remata con humildad el español.
El nivel de Álvaro es evidente que ha crecido en las últimas semanas. O al menos ha sido capaz de traducirlo en el campo. Lo achaca a dos grandes motivos: juego corto y aspecto mental.
En los últimos meses ha renunciado a horas de trabajo en el gimnasio para trabajar con mucha intensidad en el juego corto: «Siento que perdía muchos golpes alrededor del green, cada detalle cuenta y en esta faceta no estaba siendo muy regular asi que me he hartado a hacer ejercicios de golpes de recuperación. He preferido llegar antes al campo que machacarme en el gimnasido. Creo que esta semana lo he notado positivamente».
Otro aspecto que reconoce estar trabajando es el mental. «Yo sabía que tenía nivel para hacer un buen resultado, pero no se terminaba de dar. Esto me ha generado cierta frustración así que con mi psicólogo me he centrado en la rutina y en estar muy centrado en el impacto. Intensidad al 100% en cada golpe y aceptar el resultado que venga. Al final eso es lo que puedo controlar y he trabajado mucho en esto».
Gracias al trabajo en estos dos puntos, Hernández reconoce que su nivel ha subido. La semana pasada peleó por la victoria, pero su juego se desajustó en los últimos nueve hoyos cuando iba colíder y terminó quinto. El putter se apagó y un exceso de agresividad le hicieron pagar el pato. Al estar por segunda semana consecutiva en una situación parecida ha podido gestionar la situación con más tranquilidad y con una estrategia más pausada. Aprendizaje torneo a torneo.
Reconoce que este miércoles una vez que llegó al green del 17 los nervios empezaron a aflorar con mucha intensidad. Lógico. Se estaba jugando la victoria más importante de su carrera. Ahí empezó otro trabajo, el de reducir las pulsaciones: «Hice ejercicios de respiración para bajar el ritmo cardiaco que notaba que se me empezaba a disparar». Un gran par en el hoyo 18 le daba el ansiado triunfo.
«Estoy muy contento y sobre todo orgulloso por todo lo que he trabajado para llegar hasta aquí». El campeón en Egipto no varía un ápice su hoja de ruta. «Este curso quiero conseguir una de las cinco tarjetas del Challenge. Ese es el gran objetivo. A medio plazo quiero llegar al DP World Tour, creo que puedo conseguirlo y por qué no soñar con una victoria en el Circuito Europeo. Si fuera en España ya sería increíble», apostilla el jugador que entrena habitualmente en Golf Las Américas. Como amateur pudo jugar los dos torneos que se celebraron en 2021 en las Islas Canarias, pero desde entonces no ha vuelto a tener la oportunidad de competir al más alto nivel en el continente.
Para celebrar la victoria de ayer pudo pasar un rato divertido con algunos de los jugadores españoles que también disputaron el torneo. Nada extraordinario, pero sí despejante: «Lo celebramos con unas cervezas y jugamos un buen torneo de FIFA. Me dijeron que yo ya había ganado suficiente y que no me iban a dejar ganar». Mario Galiano y Rubén Pardo fueron los campeones en la videoconsola. Poco le importaba al bueno de Álvaro que ya se encuentra en El Cairo para disputar la tercera prueba de la gira egipcia que marca el inicio de la temporada en el Alps Tour.



