El golf español vive semanas decisivas en el calendario de una temporada que poco a poco se va acercando a su fin. Entre idas y venidas, el próximo 23 de septiembre se disputa en el Centro Nacional de Golf la previa clasificatoria para el Open de España, que este año se jugará del 9 al 12 de octubre. Hasta aquí todo normal. La complicación surge para algunos golfistas porque en las fechas del Open de España se juega la penúltima prueba del Alps Tour, el circuito que reparte cinco codiciadas plazas de ascenso al HotelPlanner Tour y que marca el futuro inmediato de los jugadores.
La situación coloca a varios de los mejores españoles del Alps en una encrucijada: jugar la previa del Open de España y una posible clasificación al torneo más importante en nuestro país y que es un escaparate de primer nivel junto a estrellas internacionales, o centrarse en asegurar puntos vitales en el ranking del Alps Tour. El circuito satélite que juega esa misma semana en Parma la penúltima cita del año.
En medio del debate, el que ha resuelto sus dudas es Javier Barcos, líder indiscutible del circuito con 29.042 puntos y un colchón 8700 respecto a la sexta plaza. El navarro está en una posición privilegiada y puede permitirse arriesgar. “Voy a jugar la previa y, si consigo una de las dos plazas, competiré en el Open de España. Hace una semana no lo tenía tan claro, pero he mantenido la ventaja”, confirma. Para Barcos, la oportunidad de disputar un torneo del DP World Tour es demasiado atractiva como para dejarla escapar. Su colchón de puntos en el Alps le permite mirar con más tranquilidad el ranking y apuntar más alto.
El caso más delicado es el de Javier Calles, actualmente quinto en la Orden de Mérito con 20.388 puntos, puesto que otorga la última tarjeta directa para el HotelPlanner Tour. Calles apenas tiene una ventaja de cien puntos sobre Álvaro Hernández Cabezuela (20.248), sexto clasificado, lo que convierte las dos últimas pruebas en verderas finales.
“Voy a jugar la previa del Open de España, pero si la paso no sé qué haré. Decidiré en el último momento”, confiesa. La disyuntiva es evidente: si compite en el Open podría perder su puesto de privilegio en el Alps, pero si renuncia estaría desaprovechando la oportunidad de medirse a la élite en el Club de Campo Villa de Madrid. Una decisión de difícil digestión que puede marcar el rumbo de su carrera.
Otros cuatro españoles dentro del top 20 del ranking ya han resuelto el dilema en una dirección clara: no jugarán la previa del Open de España. Son Álvaro Hernández Cabezuela (6º), Jorge Maicas (8º), Asier Aguirre (10º) y Mario Galiano (20º).
Para todos ellos, el objetivo prioritario es exprimir al máximo las dos últimas pruebas del Alps Tour y escalar en la clasificación. El Open de España es un sueño, pero ahora mismo el Challenge Tour es el destino realista y necesario para consolidar su carrera. Además, muchos ya tienen en mente las distintas escuelas de clasificación que se disputarán después del final de temporada.
“Prefiero centrarme en el Alps y no distraerme. Ya habrá tiempo de pelear por grandes torneos”, comenta Maicas. Una línea que comparten Aguirre y Galiano, que ven en el circuito de acceso una oportunidad más tangible que un único torneo en el DP World Tour.
La coincidencia de fechas plantea un escenario incómodo, donde cada jugador debe valorar qué pesa más: la experiencia de jugar un Open de España o los puntos que pueden decidir un ascenso de categoría.
El caso de Calles ejemplifica mejor que ninguno el conflicto: perder la tarjeta del Alps por jugar el Open podría dejarle sin opciones reales en 2025, mientras que disputar el torneo en Madrid le daría visibilidad, pero sin garantías de continuidad.



