11 de julio de 2023. Álvaro Quirós (-5) entrega una tarjeta de 65 golpes en el Golf Nazionale de Viterbo. Desde ese día el andaluz no había repetido un resultado similar. Hasta esta jornada. En el arranque del Fred Olsen Alps de La Gomera, Álvaro Quirós ha sellado su mejor vuelta en casi dos años y se mete en el segundo puesto del torneo junto a Javier Barcos.
La realidad es que Quirós llegaba a Tecina Golf ligero y sin presión. No quita ni un ápice de mérito a su vuelta, pero el hecho de no jugar apretado por motivos de tarjeta le ha liberado seguro de ese runrún que puede generarle tensión en ciertos momentos. Ha sido un Álvaro ordenado, consistente. Sobre todo de tee a green. Apenas ha fallado uno en toda la jornada y ha sido por mala fortuna. Un bote traicionero se lo ha impedido en el hoyo 7 y la bola ha ido a parar al talud del bunker. Caía su segundo y último bogey. No fallaría ni un green más. Sólido.
La jornada empezaba divertida. Jugaba en el mismo partido con Álvaro Hernández Cabezuela (-4) y Flavio Micheti (-3). El italiano, noveno en la Orden de Mérito, tiene fama en el circuito de pegarle muy duro a la pelota. Claro, pero Álvaro Quirós es Álvaro Quirós. Aunque no tiene la distancia de antaño que le hizo ser uno de los mayores pegadores del mundi, el español ha querido marcar territorio desde el principio. Tee del 1, la pega el italiano y la bola va recta y rueda bien, buena salida. Segundos más tarde el turno es de Álvaro. La empala con el alma y pisa la bola del italiano que se queda mirando a Quirós medio extrañado, medio alucinando. Álvaro le mira y entre carcajadas le dice: «Il piú vecchio (‘el más viejo’) es el que más lejos llega», grandes risas entre los tres. Apenas volvería a salir más lejos en ninguna salida, pero el territorio ya estaba marcado.
Por cierto, no es Álvaro el mayor de los jugadores del torneo. No es otro que Luis Claverie (-3) que a sus 54 años ha entregado un tarjetón de 68 golpes, para comenzar en el top 20 de la prueba.
La realidad es que Quirós ya no llega tan lejos, entre otros motivos porque ahora prefiere jugar una bola Titleist en vez de Callaway. Es una pelta que hace algo menos de distancia, pero que le da más control en el juego corto. Así prefiere y este jueves no le ha ido nada mal. Veremos si es capaz de refrendarlo con una segunda vuelta por debajo del radar del campo.
Por poner un ‘pero’ a una vuelta casi inmaculada, el de Guadiaro se pone deberes con el putter: «La realidad es que en distancias medias nunca he sido un gran pateador, pero es que ahora no estoy cómodo ni con putts de treinta centímetros. Probablemente sea un tema más mental que real, pero tengo que creerme que puedo hacerlo mejor. Si no me lo creo yo…» Este jueves ha pateado bien, no se hacen ocho birdies si no entran algunos putts de media y larga distancia. La pena ha sido la oportunidad de birdie que se ha escapado en el diez tras un segundo golpe maravilloso, el tripateo en el hoyo 4 con corbata incluída y el putt de eagle en el 17 al que le ha sobrado fuerza y le ha faltado un pelín de dirección. Aún así, la vuelta es más que positiva, poco se le puede reprochar.



