Miguel Ángel Jiménez ha pasado en unos meses de completar su temporada más floja en el PGA Tour Champions a rubricar su mejor año de largo. A falta de cinco torneos, el malagueño es el líder indiscutible del ranking, suma cuatro victorias, un segundo puesto, cuarto terceros y 13 top 10. Su gran objetivo, a sus 61 años, es conquistar la Charles Schwab Cup, es decir, la FedEx Cup del Champions. Jamás lo ha conseguido un español y el de Churriana lo ha puesto a tiro. Eso sí, aún les quedan batallas por librar, ya que Steven Alker o Stewart Cink o Ernie Els lo siguen de cerca y aún no han tirado la toalla. Este viernes comienza su participación en el Constellation Furyk & Friends en Jacksonville, Florida.
¿Qué ha ocurrido en el golf de Jiménez para pasar en unos meses de tener un rendimiento discreto a ser el gran dominador del circuito senior de Estados Unidos? Obviamente, siempre se unen varios factores, pero el motivo principal es que Miguel se ha convertido en el mejor pateador de la historia del PGA Tour Champions. Sin más. Así lo sienten él y sus compañeros y así lo refrendan las estadísticas.
El circuito americano de mayores de 50 años recoge datos desde el año 1988. Jiménez en 2025 presenta un porcentaje de conversión de birdies por encima del 40 por ciento. Exactamente es un 40,49%. Esto significa que Miguel hace birdie en el 40,40 por ciento de los greenes en regulación que coge. La cifra es una barbaridad. Jamás en la historia del Champions un jugador ha llegado a ese 40 por ciento y en muchas ocasiones el mejor del año ha estado en torno al 32. Es otra película. Sin ir más lejos, el año pasado Jiménez estuvo en un 32,97%.
Otro dato demoledor es la media de putts por vuelta. Miguel presenta en estos momentos un total de 27,83. Es la segunda vez en la historia que se baja de 28 putts de media en una temporada. Sólo ocurrió en 2018 y debió pasar algo realmente raro. No sólo se bajó de 28, ya decimos que no había ocurrido en ninguna otra temporada entre 1988 y 2025, sino que cuatro jugadores (O’Meara, Jiménez, Lyle y Hallberg) estuvieron por debajo de 27. Por lo que sea, se embocaron más putts que nunca aquel año.
Sea como fuere, analizando las dos estadísticas, no es descabellado concluir que Jiménez está siendo este año el mejor pateador de todos los tiempos del Champions. El asunto ahora es encontrar por qué ha pasado. El propio Miguel lo explicaba este jueves y aseguraba que se debía todo a un accidente. «En el SAS Championship (octubre de 2024) tuve un percance con el putter después de la primera jornada, no lo podía seguir usando y utilicé el de mi mujer (Susanne). Hasta hoy», señala.
El putter que empezó a utilizar y se convirtió en un fijo es el Kushin C de PING. Misterio resuelto. «Cambié un poco la postura encima de la bola, pero no mucho más. La bola empezó a entrar en el hoyo, cogí más libertad y así fue. No hubo grandes cambios, nada grande: simplemente que la bola entra en el hoyo», explica con esa manera tan natural y sencilla de ver el golf y la vida. Jiménez asegura que sobre todo le ha ayudado en unos putts muy concretos. «Nunca he sido malo en los putts largos; mi problema eran los putts medios y cortos, no embocaba lo suficiente. Especialmente estaba fallando putts de tres o cuatro pies, y eso es lo que pasó un par de años. Pero este año estoy mejorando especialmente en esos putts: sí, los de tres o cuatro pies han mejorado mucho; también los de dos o tres metros han mejorado mucho. Antes no eran tan buenos como ahora y eso te ayuda a lograrlo».
Jiménez no descarta que su gran objetivo es ganar la Schwab Cup. «Sería lo máximo, algo increíble. Estoy en la primera posición; eso es mejor que la segunda posición y la segunda es mejor que la tercera. Me gusta, me gusta la sensación de estar ahí. He sido el objetivo de todos esos “jóvenes de 50”, ya sabes: ves a Ernie, ves a Stewart, ves a Alker. Soy el objetivo de todos ellos, pero estoy bien», apunta. Miguel recuerda, por si alguien aún anda despistado, que no todo en su vida y golf es vino y cigarros. «El golf me ha dado todo en la vida y yo he dado mi vida al golf. Quiero seguir haciéndolo así. Me encanta el golf, me encanta el juego, me encanta lo que ha hecho con mi vida y eso es lo que quiero hacer. La gente me ve fumando y con mi copa de vino, pero la gente no ve lo que hago por la mañana cuando me levanto. Voy al gimnasio, entreno. Eso también te da vida para seguir haciendo lo que quiero hacer».
Por último, Miguel ha tenido palabras de admiración para el equipo de Europa de la Ryder Cup. «Me siento muy orgulloso de mi equipo después de todo el sufrimiento en Nueva York. Jugaron muy bien. Después de los dos primeros días pensé “esto está hecho”, pero me vino a la mente lo que pasó en 1999 y dije “nunca… hasta el rabo todo es toro». Jugaron de maravilla, los 24, porque el domingo fue un lío. Una semana increíble, preciosa, y ganar 15 a 13 es especial, es especial. Especialmente, con todo lo que se habló de Rory. Sufrieron mucho en el campo, pero consiguieron ganar el trofeo y yo estoy muy orgulloso de mi equipo».



