Clac, clac. Algo encajó en su sitio en el hoyo 9 de la primera jornada del Boeing Classic y Miguel Ángel Jiménez se convirtió en un vendaval de golf. No estaba el malagueño completamente satisfecho con su juego este año, a pesar incluso de esas dos victorias a principios de temporada. No se sentía él, como suele, en control absoluto de la pelota. Sin embargo, esta semana en el The Club at Snoqualmie Ridge, a sesenta kilómetros de Seattle, ha sido una cosa distinta. El juego ha vuelto.
«No he jugado muy bien a lo largo del año, pero hoy sí. Sabía que estaba cerca y que iba a llegar. Estoy contento porque he pegado muy sólido esta semana. Hice dos bogeys en los primeros nueve hoyos y después han sido 45 seguidos sin bogeys y con 14 birdies. Consistente», aseguraba el malagueño poco después de levantar el pesado trofeo de campeón del Boeing Classic.
The champion speaks.
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— PGA TOUR Champions (@ChampionsTour) August 15, 2022
Jiménez se mostró muy feliz por conseguir su tercera victoria del año y la decimotercera de su carrera en el PGA Tour Champions, pero realmente su mayor satisfacción ha sido recuperar la solidez. «En los últimos 45 hoyos, en dos rondas y media, sólo he fallado un golpe. Ha sido en el hoyo 13, par 3, he buscado una bola al draw, pero no ha salido como quería y ha terminado en el búnker. Desde ahí he hecho una muy buena recuperación. No he fallado un golpe más desde el viernes», decía convencido.
En cuanto a la celebración de la victoria, nada que vaya a sorprender a nadie. La buena vida no se negocia con Jiménez. Hay que disfrutar de las grandes y de las pequeñas cosas y él sabe hacerlo como nadie. Es una filosofía inigualable. «¿La celebración? Un buen cigarro, un buen vino… todo bueno. La vida es muy corta como para tener o hacer cosas malas. Hay que rodearse sólo de cosas buenas», sentenció. Genio y figura.



