Paula Martín llevaba exactamente 380 días sin competir en España. Desde que la joven jugadora de 18 años iniciara su aventura norteamericana en Stanford no había tenido oportunidad de pisar suelo patrio más que para afrontar algunos días de vacaciones.
No le ha importado mucho a Paula el año en el extranjero y es la mejor jugadora tras las dos primeras jornadas del Europeo Absoluto por Equipos. Dos tarjetas de 68 golpes para un total de -8. Se le ha visto muy cómoda y disfrutando en la Real Sociedad Hípica Española Club de Campo: «El objetivo de estas dos primeras jornadas es terminar lo más arriba la fase Stroke Play por equipos, pero qué duda cabe que me hace muchísima ilusión verme en lo más alto de la clasificación. Han sido dos días de golf muy buenos, conociendo más este campo para preparar la estrategia de Match Play», sostiene Paula nada más terminar su segunda vuelta y ver que España aseguraba un puesto entre las cuatro mejores de la primera fase.
Un año da para mucho y más cuando es el primero que vives fuera de casa y a miles de kilómetros, pero para la madrileña no ha sido ningún problema: «Me impresiona que ya haya terminado mi primer año en Stanford, se me ha pasado volando. Algunos momentos me han podido costar más, pero de verdad que me he sentido super acogida desde el primer momento y lo he disfrutado mucho. Lógicamente ganar los Nationals por equipos ha sido un sueño hecho realidad».
En torno a Paula hay una frase que se ha repetido mucho en estas dos jornadas. Ha sido prácticamente unánime: «Cómo ha cambiado Paulita», «es impresionante lo que ha evolucionado». No lo dice el que suscribe, lo comentan sus familiares, amigos, los que han podido entrenar con ella y aquellos que la conocen desde hace años. Pequeñita y menudita, pero que no les engañe esa sonrisa. Hay una gran jugadora que crece a pasos agigantados.
Le hemos preguntado a la propia interesada si tiene la misma opinión: «Sí, respecto al año pasado que me fui a Estados Unidos, yo creo que ha sido un año de muchísimo aprendizaje. Lo he disfrutado un montón. Soy otra persona tanto dentro como fuera del campo de golf. He vivido experiencias inolvidables. Además estoy viviendo fuera de casa por primera vez y viviendo prácticamente dentro del campo de golf».
Cuando le preguntas el por qué de esa madurez y de ese cambio, Paula apenas titubea: «Yo creo que esa madurez viene también de la posibilidad de competir con las mejores, de tener unas compañeras increíbles y de estudiar en un sitio tan espectacular como es Stanford. He crecido mucho, tanto a nivel golfístico, pero sobre todo en lo personal».
Si alguien conoce bien a la madrileña y puede dar fe de todos esos cambios es su padre Jorge: «Paula ha madurado muchísimo, ahora juega con mucha más inteligencia, falla por donde hay que fallar y está recuperando muy bien. Si a eso le sumas que está pateando bien pues no puedes pedir mucho más. Como padres no es fácil tener a tu hija tan lejos, pero cuando la ves tan contenta y feliz se te pasa todo. Está creciendo muchísimo también a nivel mental. Se cae y se recupera, sin aspavientos y eso es muy importante». Lleva solo un año y con toda la experiencia que acumula parece que está a punto de terminar la universidad.
Otra persona cercana reconoce que es impresionante como absorbe todo como una esponja, es observadora, retiene todo lo que ve y se le ve con una madurez que asusta. Tiene una gran capacidad de trabajo y se nota. Cada hueco libre que tiene se va entrenar. El otro día Paula llegaba cansada de la Arnold Palmer Cup. Por un cambio de vuelo apenas había dormido. Nada más aterrizar se fueron a entrenar. Al terminar la jornada les quedaba media hora libre antes de la ceremonia de apertura y una persona del equipo le dijo que se retirara a descansar un poco si quería. La respuesta de Paula es de las que forjan el carácter: «Es que justo hay treinta minutos libres y puedo practicar un poco en el putting green». ¿Quién dijo descanso?.



