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A Rory ya no le duele la muela del juicio…

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Gonzalo Fernández-Castaño firma 71 golpes, a uno del corte

Rory McIlroy (-7) es el primer líder del Honda Classic tras colocar una vuelta fantástica en el duro PGA National de Florida. El norirlandés ha hecho 63 golpes, su mejor ronda de golf en Estados Unidos desde 2010.

Curiosamente, mañana sábado se cumple justo un año desde que Rory dejó plantado a este mismo torneo a mitad de la segunda vuelta aquejado por un molestísimo dolor en la muela del juicio.

Su retirada fue extraña. Se marchó al aparcamiento directamente desde la calle del hoyo 18. Su segundo golpe acabó en el agua y fue la gota que colmó el vaso de una vuelta que iba ya muy cargada, siete más en los primeros ocho hoyos (empezó por el 10). Da igual si el problema era la muela del juicio, el swing, el contrato multimillonario recién firmado con Nike, el peso de portar el Número Uno del mundo o todo eso a la vez, convirtiéndose en una bola de nieve que acabó en depresión. Da igual el nombre que queramos darle, la realidad es que hace un año, y en este mismo campo, McIlroy tocaba fondo, y el mundo tomaba conciencia de que el talentazo de Holywood tenía problemas.

Fueron unos problemas serios que acabaron en catarsis total. Tras un año duro, McIlroy rompió con todo y decidió llevar sus asuntos personalmente, a través de su familia. La vuelta de hoy no es más que un fiel reflejo de que a McIlroy, literal y figuradamente, ya no le duele la muela del juicio. Y no sólo por la vuelta de hoy, sino también por el 63 que firmó el jueves de Dubai, o por ese domingo de Abu Dhabi en el que estuvo luchando hasta el final por la victoria, que finalmente se llevaría un jabato Pablo Larrazábal.

Para hacer 63 golpes en el PGA National, sin bogeys, hay que jugar muy bien al golf. Claro que ha metido algún putt sideral, como ése de trece metros y medio en el hoyo 11, pero hay que jugar muy bien de tee a green, porque los líos acechan en cada esquina. La mejor versión de McIlroy está de vuelta. Los chispazos son cada vez más continuos y ahora sólo le queda dar el siguiente paso: rematar los cuatro días de excelencia y llevarse el título, como hizo en el Open de Australia a finales del año pasado. Curiosamente, aquello fue en un mano a mano contra Adam Scott, compañero de partido hoy también en el Honda.

McIlroy tiene un golpe de ventaja sobre Russell Henley (-6), el gran talento formado en la Universidad de Georgia, contemporáneo de la gallega Marta Silva. Henley también ha evitado los bogeys, como McGirt, por citar a algunos de los que están más arriba.

En el turno de tarde jugó Gonzalo Fernández Castaño (+1). El madrileño tuvo una sensación agridulce, aunque hay más cosas positivas que negativas. Terminó jugando muy bien al golf, pegando buenos tiros y dejándose opciones de birdie más que razonables prácticamente en los ocho últimos hoyos. El juego está ahí, aflorando, y sólo resta que cuadre todo para volar bajo. “Lo que define la vuelta de hoy es inconsistencia. No estoy bien en ninguna parcela del juego, cometo errores en todo, a veces con el putt, otras con los hierros largos o desde el tee… Aún así la sensación no es mala”, señaló en declaraciones a la Federación de Golf de Madrid.

Gonzalo, eso sí, se estrenó de forma oficial en la Trampa del Oso con un magnífico birdie al 15. Después caería un bogey en el 16, pero salir de los tres hoyos con un parcial de par no está nada mal.

Tanto Gonzalo como Sergio tendrán que remontar mañana si quieren pasar el corte. Se encuentra a uno y dos golpes, respectivamente, de la línea que marca ahora mismo los que jugarán el fin de semana en este Honda Classic. Resultados.