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Ludvig Aberg lidera el Genesis Scottish Open tras los primeros 54 hoyos

Aberg lidera en Escocia una preciosa contienda

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Ludvig Aberg (© Golffile | Thos Caffrey)

Saquen las palomitas porque el domingo que se viene por delante es para disfrutarlo como niños pequeños… Ni la final de Wimbledon, ni la etapa reina del Tour, ni la final de la Eurocopa, el torneo que está bonito a más no poder es el Genesis Scottish Open. Diez jugadores metidos en una horquilla de cinco golpes con grandes nombres involucrados en la pelea. Tres de los ocho mejores jugadores del mundo incluidos. Ludvig Aberg (-17), Robert MacIntyre (-15), Adam Scott (-14), Sungjae Im (-14), Collin Morikawa (-13), Sahith Theegala (-13), Rory McIlroy (-12)… Qué aperitivo del Open se está viviendo esta semana en The Renaissance Club. Solo un gran final del sueco ha impedido que la tabla estuviera más apretada todavía.

Ludvig Aberg (-17) lidera el torneo tras 54 hoyos después de abrir, como se ha dicho, una mini brecha en el último tramo de la tercera jornada. En honor a la verdad, este sábado el sueco ha parecido humano durante un gran tramo de la jornada. Ludvig ha fallado más greenes en regulación que en las dos jornadas anteriores juntas (cinco), pero es que hoy ha recuperado y ha pateado como una auténtica bestia. Desde la arena parecía Luke Donald y con el putter Cameron Smith. Salvo un putt de poco más de un metro en el hoyo 14, en el resto de greenes se ha mostrado intratable. Nadie mejor que él en esta faceta. Tarjeta de 65 golpes que le deja como líder en solitario.

Otra de las grandes virtudes que ha sacado a relucir el sueco es la de reponerse de las caídas. Ha perdido el liderato tras cometer dos bogeys seguidos en la undécima y duodécima bandera. Es difícil verle un fallo al sueco, pues dos seguidos ya es toda una extrañeza. No le ha importado y se ha repuesto a la perfección con tres birdies en las últimos seis hoyos.

Aberg lleva llamando a las puertas de la victoria esta temporada con seis top 10. Al robotito sueco no se le puede exigir todavía que acumule victorias, pero al nivel que está rayando extraña que todavía no lo haya hecho.

«Man on a mission» dicen los anglófilos. Una tarea entre ceja y ceja es la que tiene Robert MacIntyre (-15): ganar el Scottish Open, el Abierto de su país. Para alguien tan lugareño como MacIntyre uno se puede imaginar lo que significaría el triunfo en este torneo. El año pasado solo un excelso Rory McIlroy con dos birdies en los dos últimos hoyos le arrebató una victoria que acariciaba con la yema de los dedos. Desde que el escocés Collin Montgomerie ganara el torneo allá por 1999, ningún compatriota se ha hecho con la victoria en este torneo. Robert quiere poner fin a una sequía de 25 años. Bob además se convertiría en el primer escocés en ganar dos veces en el PGA Tour.

Adam Scott (-14) es otro de los grandes contendientes para la última jornada. Se ha mostrado muy consistente toda la semana y busca reencontrarse con la victoria más de cuatro años después. Un golpe por detrás, Collin Morikawa y Sahith Theegala (-13).

Rory McIlroy (-12) bien podría salir este domingo en el partido estelar. El juego de Rory ha sido mucho mejor de lo que demuestran los números, si es que se puede hablar de esta manera. Jugando como ha hecho hoy no hay ninguna duda de que estará peleando por el torneo hasta el final. Solo es necesario que le robe a Ludvig Aberg el modo de patear que ha tenido el sueco hoy. En los hoyos 15, 16 y 17 ha pateado desde apenas dos metros para birdie y no ha convertido ninguna de las tres opciones. Mañana saldrá a la heroica con la intención de convertirse en el primer jugador de la historia en defender corono en el Abierto de Escocia.

La cruz de la jornada la ha dejado Alejandro del Rey (-7). Partía el madrileño en una posición privilegiada a tres golpes del líder. Una tarjeta de 72 golpes le ponen prácticamente imposible la pelea por la victoria. Sin embargo la pelea por el Open no está ni mucho menos imposible. Se encuentra a tres golpes del objetivo. Es cierto que hay muchos contendientes en el camino, pero un gran domingo le podría abrir las puertas de su primer Open. En la jornada del viernes ya demostró que tiene capacidad más que de sobra para volar muy bajo en The Renaissance Club.