La segunda jornada del Hyundai Tournament of Champions ha dejado un soberano atasco en la cabeza de la clasificación. Nada menos que nueve jugadores están separados por un golpe y cuatro comparten el liderato: Zach Johnson, Russell Henley, Sang Moon Bae y Jimmy Walker.
La historia de Johnson con el recorrido Plantation de Kapalua es muy curiosa. Si uno piensa en un Johnson ganando en este campo, cien de cada cien veces se le viene a la cabeza el nombre de Dustin. Kapalua es un terreno perfecto para pegadores. Es largo y bastante ancho. El propio Zach pensaba lo mismo. Tanto es así que un buen día, hace dos años, se planteó no volver a Hawái.
«Era muy frustrante. Había jugado aquí muchos años y no entendía como los demás podían hacer cinco, seis menos cada día. Yo sentía que estaba jugando bien, pero era incapaz de sacarle resultado. No sabía cómo hacerlo, así que me plantee no venir más a este torneo», explicaba ayer.
Su nivel de desesperación con Kapalua llegó a tal punto que empezó a comentarlo con otros compañeros. Se confesó a Matt Kuchar y Scott Stallings. «Sinceramente, yo también lo pensaba y así se lo dije: creo que no es un campo para él», decía ayer el propio Kuchar. Sin embargo, Zach volvió a darle una nueva oportunidad. «En la elaboración tiene mucho que ver mi familia y Maui es Maui», señala.
El año pasado se puso líder el segundo día y acabó ganando el torneo. No hay que pegar misiles tierra-aire desde el tee para ganar en Hawái. Se lo demostró a sí mismo y al resto. Se acabó la frustración, hasta el punto de que ahora es a él a quien se le acercan pidiendo consejo. «He aprendido dónde hay que atacar, qué hoyos me vienen bien para hacer birdie y donde tengo que tener los pies en el suelo y aguantar», señala. Evidentemente, para esta ecuación ayuda, y mucho, su juego de precisión. Ayer cazó todas las calles y todos los greenes para una vuelta de 67 golpes.
Uno de sus compañeros de liderato también ha necesitado tiempo para cogerle el aire a Kapalua. Jimmy Walker, que jugó aquí el año pasado por primera vez, acabó en el puesto 21º. «No era capaz de apuntar desde el tee. Es tan ancho y tienes tan pocas referencias que resulta difícil. Este año tengo más claras las líneas y por eso creo que me va mejor».



