Anthony Kim destapó ayer el tarro de las esencias. Justo cuando más falta le hacía. El joven norteamericano hizo 62 golpes en la tercera ronda del Greenbrier Classic y se colocó líder con un golpe de ventaja sobre Scott Stallings…
La vuelta de Kim rozó la perfección. Ocho birdies y ningún bogey. Cogió 17 greenes y todos los birdies los hizo a menos de tres metros del hoyo. Impresionante despliegue. Kim necesitaba una actuación de este tipo para mantener vivas las opciones de jugar el WGC Bridgestone Invitational y el PGA Championship. Está obligado a ganar para jugar la próxima semana en Akron y requiere al menos un tercer puesto para viajar a Atlanta.
Hacía mucho tiempo que no se veía a Kim jugar tan bien al golf. Desde su última victoria en el Shell Houston Open del año pasado, justo antes del Masters, el norteamericano de origen asiático había desaparecido de los 'carteles'. Una lesión en la mano lo tuvo tres meses en el dique seco y desde entonces no ha vuelto a ser él mismo. Poco a poco andaba volviendo, como demuestra ese quinto puesto en el British de Royal St. George's hace tres semanas. Pero aún faltaba esa vuelta espectacular que con cierta frecuencia brindaba siempre Kim. Llegó ayer.
El jugador asegura que la clave de esta vuelta estuvo en una conversación que mantuvo con su madre a principios de esta semana tras ser descalificado en el RBC Canadian Open por firmar mal la tarjeta. “Es una gran psicóloga de golf”, reconocía ayer Kim.
Su madre le recordó que debe sentirse un afortunado y un privilegiado por ganarse la vida jugando al golf y que ya iba siendo hora de dejar la frustración a un lado para volver a disfrutar de su deporte. Kim captó el mensaje y decidió salir esta semana en el TPC Old White a disfrutar y reconciliarse con el golf. Ayer, al menos, esa actitud fue mano de santo.
Ahora aún tiene que rematar la faena. No sólo tiene tras de sí a Stallings, novato este año que busca su primera victoria. A dos golpes están Woodland y Webb Simpson, ganadores en 2011 y a tres Jimmy Walker, que también hizo 62 golpes ayer, Chris Couch y Bill Haas.
Ayer se vieron mejores vueltas, ya que se adelantaron algunos tees y se ofrecieron unas posiciones de bandera algo más benignas. Mickelson definió el viernes la preparación del campo como brutal. El objetivo de los rectores del torneo es evitar que se hagan vueltas como el '59' de Appleby el año pasado. Para ello, en esta edición se ha alargado el recorrido y los greenes están más firmes.
Sergio García volvió a ganarle al campo con una nueva vuelta de 69 golpes (par 70) y ascendió nueve puestos. Se encuentra en la posición 52º.


