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Regresa a la competición en el Zurich Classic tras conquistar el Grand Slam en Augusta

McIlroy recibió la llamada de dos presidentes tras ganar el Masters

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Rory McIlroy está de vuelta. Apenas diez días después de vivir el momento más importante de su vida, el flamante campeón del Masters y nuevo miembro del Grand Slam, se encuentra en Nueva Orleans para disputar desde este jueves el Zurich Classic. Recuerden que es un torneo por parejas y Rory defiende el título junto a Shane Lowry.

Es la primera vez que habla ante los medios tras su histórico domingo y la palabra que define su semblante es felicidad. Lo ha celebrado por todo lo alto con la gente que más le importa. «Ha sido increíble. He tenido unos días muy especiales y he podido reflexionar sobre todo lo que ocurrió, la magnitud del momento… Lo que más me ha impresionado es cómo ha conectado con la gente. Muchas personas se han puesto en contacto conmigo y ha sido maravilloso. No todos los días uno cumple un sueño de toda la vida, así que he intentado disfrutar todo lo que viene con eso. Estuvimos primero en Londres con Erica y Poppy, viendo la nueva casa que estamos construyendo, y después fuimos a Belfast a ver a mis padres y a otras personas importantes para mí. Pude estar con ellos, ver a Michael Bannon, mi entrenador de toda la vida, y compartir tiempo con Harry y su esposa. Como se ve, he cogido un resfriado, así que no me encuentro al 100 %, pero estoy feliz de estar aquí con Shane y con muchas ganas de una gran semana para defender el título».

Precisamente, respecto a la repercusión de su triunfo, McIlroy se ha mostrado realmente sorprendido del alcance. «Ha ido mucho más allá del golf. Hablé con dos presidentes el día después del Masters. Me contactaron personas de todos los ámbitos: deportes, entretenimiento, cultura… Gente que ni imaginaba que seguía el golf. Fue muy conmovedor. Creo que muchos se identificaron con la lucha, con el esfuerzo constante por superarse. Ver a alguien lograr algo que lleva más de una década intentando impactó en muchas personas», señala. Rory no desveló qué presidentes lo llamaron. Puestos a suponer, quizá lo más probable es que fueran el estadounidense Donald Trump y el británico Keir Starmer. Aunque tampoco hay que descartar al presidente de Irlanda Michael D. Higgins.

Con el paso de los días, McIlroy ha confesado hoy lo difícil que fue el domingo del Masters. «Tengo muchas ganas de volver a jugar y este es el lugar perfecto para hacerlo. Es un evento divertido y sé que no todo recae sobre mí, Shane también tiene que trabajar ¡Tal vez más que yo estos dos días! No sé si me da más confianza. Siempre he confiado en mis habilidades, pero el domingo en Augusta fue la ronda más difícil de mi vida. No querría volver a estar en el tee del 15 esa tarde. Superar eso y ejecutar los golpes necesarios sí me da confianza», señala.

Curiosamente, en el hoyo 15 del domingo del Masters, Lowry y McIlroy llegaron a la misma conclusión. Shane le dijo a su caddie: «me da a mí que Rory no va a querer venir al Zurich». Al mismo tiempo, McIlroy le dijo a Harry, su caddie. «Pase lo que pase de aquí al final no voy a ir a Nueva Orleans». Sin embargo, con el paso de las horas, cambió de opinión. «Me había comprometido a venir y quería respetarlo. Este torneo fue importante para mí el año pasado. Me lo pasé muy bien y me devolvió las ganas de jugar cuando estaba en un momento muy bajo».

En cuanto a lo que queda de temporada, tanto Lowry como McIlroy coincidieron en señalar que su gran objetivo es ganar el Open de Irlanda en Ballyliffin. A lo que Lowry añadió: «hombre, también nos hace mucha ilusión el Open en Portrush. Me alegro de que haya ganado el Masters entre otras cosas porque me va a quitar mucha presión esa semana». Recordemos que Shane fue el campeón del British la última vez que se jugó en Royal Portrush.