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Cada año ascenderán de una división a otra no menos de veinte jugadores

El nuevo PGA Tour 2028: dos ligas, ascensos, descensos, más dinero y menos invitaciones

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Bandera del PGA Tour © PGA Tour
Bandera del PGA Tour © PGA Tour

El PGA Tour ha puesto este martes la primera piedra de una de las reformas más profundas de su historia reciente. La junta directiva ha aprobado una serie de recomendaciones del Comité de Futuro de la Competición que darán forma a un nuevo modelo competitivo a partir de la temporada 2028. Un PGA Tour de dos velocidades, con dos series claramente diferenciadas, ascensos, descensos, más dinero en juego y un calendario diseñado para que los mejores coincidan con mayor frecuencia.

La idea central del nuevo sistema es la meritocracia. Los jugadores se moverán entre dos categorías: la PGA Tour Championship Series, reservada para la élite, y la PGA Tour Challenger Series, que actuará como principal vía de acceso. Dicho de otro modo, el PGA Tour tendrá a partir de 2028 una estructura mucho más parecida a una liga con promoción y descenso.

La PGA Tour Championship Series será la parte alta de la pirámide. Tendrá aproximadamente entre 23 y 24 torneos, incluidos THE PLAYERS Championship, los Majors y las competiciones internacionales por equipos, Ryder Cup y Presidents Cup. La temporada se disputará, aproximadamente, entre febrero y agosto.

Cada torneo regular de esta serie tendrá una bolsa mínima de 20 millones de dólares, unos 120 jugadores participantes, sin lista de suplentes y sin invitaciones de patrocinadores. Se jugarán a 72 hoyos, con corte tras 36 hoyos para los 65 primeros y empatados, aunque el PGA Tour deja abierta la puerta a formatos especiales.

El circuito ya tiene alineados diez de los quince torneos regulares previstos para esta nueva Championship Series en 2028. Las plazas restantes podrán salir de eventos actuales o de nuevos mercados que están en estudio, como Boston, Denver, Nueva York, Filadelfia, San Francisco, Seattle o Washington D.C.

También habrá una postemporada remodelada, con la introducción del match play y un nuevo TOUR Championship que se jugará en rotación por campos prestigiosos, varios de ellos inéditos hasta ahora en el PGA Tour.

Por debajo estará la PGA Tour Challenger Series, con al menos 20 torneos y bolsas mínimas de 4 millones de dólares. Será el trampolín principal para alcanzar la Championship Series. Sus torneos se jugarán en campos reconocidos, muchos de ellos sedes tradicionales del PGA Tour, con alrededor de 144 jugadores, 72 hoyos y corte tras 36 para los 65 primeros y empatados.

La clave será el sistema de ascensos y descensos. Como mínimo, los 90 mejores jugadores de la Championship Series mantendrán su estatus completo para la temporada siguiente. Los que no lo consigan podrán caer a la Challenger Series. A su vez, al menos 20 jugadores de la Challenger Series ascenderán cada año a la categoría principal mediante el ranking.

Habrá, además, dos vías de ascenso inmediato: ganar varios torneos de la Challenger Series en una misma temporada o conquistar un Major.

El PGA Tour también pondrá en marcha una especie de serie de “última oportunidad” en otoño, con entre cuatro y seis torneos, en los que se repartirán algunas plazas para la Championship Series de la temporada siguiente. Será una repesca para mejorar o conservar el estatus.

También en otoño, muy importante, se anuncia la celebración de torneos internacionales fuera de Estados Unidos, en conjunción con el DP World Tour, y que serán abiertos nacionales, caso del Open de Australia. Veremos si el Open de España se puede meter en esta serie de torneos donde el PGA Tour espera contar con los mejores del mundo, es decir, los jugadores del PGA Tour Championship Series.

Otra novedad importante será la creación de nuevos sistemas de puntos, separados para cada serie y pensados para ser más claros e intuitivos para aficionados, televisión y medios de comunicación. Los puntos sólo se acumularán dentro de la serie correspondiente.

La Q-School seguirá existiendo como vía de acceso al ecosistema del PGA Tour, incluyendo la Challenger Series, la serie de última oportunidad de otoño y los circuitos de desarrollo como el PGA Tour Américas.

“Este modelo posiciona al PGA Tour para el futuro”, aseguró Brian Rolapp, CEO del circuito. “Ahora nuestro objetivo es ultimar todos los detalles y preparar su implementación en 2028”. En el primer trimestre de 2028 se pretende presentar el calendario de 2028.

La reforma supone un cambio de calado: menos espacio para las invitaciones, más consecuencias deportivas cada semana, una élite más definida, un camino más claro para subir y un riesgo real de perder el sitio. El PGA Tour 2028 ya tiene esqueleto. Y viene con ascensos y descensos.

Queda por ver qué va a pasar con los jugadores de LIV. No se descarta que se les ofrezca una vuelta a través de las Challenger. Veremos también en qué lugar deja este nuevo PGA Tour las 10 tarjetas que repartía el DP World Tour y se le afecta de alguna manera.