Matthew Fitzpatrick completó una buena primera vuelta en el THE PLAYERS Championship. Hizo 70 golpes. Zona alta. Bien colocado. Sin embargo, el inglés no terminó satisfecho. El drive funcionó, ninguna pega a las recuperaciones y más que decente con el putter. El problema estaba en los golpes a green. Es decir, los hierros. Lo comentó con su entrenador Mark Blackburn y se pusieron a trabajar ese jueves por la tarde en la cancha de prácticas del TPC Sawgrass. Fue ahí donde algo hizo clic y ha terminado con su victoria este domingo en el Valspar Championship.
Fitzpatrick había terminado el primer día en el puesto 64º en la estadística de approach a green. Había ganado un puñado de centésimos al resto del field. Poca cosa. No estaba mal, pero él sabía que era insuficiente para darse opciones de ganar. Tras la sesión con Blackburn, las vueltas de Fitzpatrick han sido 69, 69, 68, 68, 69, 68 y 68. Lo que viene siendo un martillo pilón en dos campos de los más exigentes del año como el Stadium course y el Copperhead. Desde el segundo día del THE PLAYERS, Fitzpatrick ha ganado más medio punto al resto de jugadores en los tiros a green, con algún pico de más de tres, y su peor posición en esta clasificación estadística ha sido 37º.
La mejora puede parecer mínima, pero es la diferencia entre estar peleando por acabar en el top 25 a darte una opción real de victoria. «Mis hierros están muchísimo mejor. Más control, mejor con las distancias, más precisión de izquierda a derecha. Estoy pegando la trayectoria que quiero pegar. Mark Blackburn y yo tuvimos una gran sesión el jueves pasado por la tarde después de la vuelta, una sesión realmente muy buena que me ayudó muchísimo. Ha supuesto una gran diferencia en las últimas siete vueltas que he jugado. He pegado muy bien los hierros. Es una gran diferencia respecto de dónde venía en el pasado. Siempre sentí que el juego corto era suficientemente bueno, que el drive siempre había sido suficientemente bueno y que el putt había sido suficientemente bueno. Así que el juego de aproximación siempre me pareció el eslabón perdido. Se trata de seguir con ello, de seguir mejorando todo lo que pueda y de darme más oportunidades», apunta.
Curiosamente, Fitzpatrick tocaba fondo hace justo un año, poco antes del Masters. «Ahí estaba muy perdido», ha confesado. Falló el corte en el THE PLAYERS y llegó al Masters sin ninguna expectativa. Sin embargo, a partir de abril empezó a mejorar poco a poco, en verano ya se puso con opciones de ganar y terminó rematando con una victoria en la Final de Dubai. Por ello, al empezar este año, Fitzpatrick le susurró al oído a su caddie: «Este año vamos a ganar al menos una». Dan llegó a la bolsa del inglés el año pasado sustituyendo a Billy Foster.
La parte mental también ha jugado una baza importante. Fitzpatrick ha hecho un esfuerzo por seguir apretando tras el segundo puesto en el THE PLAYERS. «Siempre he tenido ese problema, incluso en el DP World Tour. Después de un buen resultado tiendo a bajar un poco el pistón. No digo que baje los brazos o me conforme, pero es como si pusiera el piloto automático. Por eso, tras acabar segundo en el THE PLAYERS me convencí de que debía seguir con la intensidad al máximo para darme una nueva oportunidad. Estoy muy contento por eso», señala.
Ahora, claro, no es el momento de bajar los brazos, ya que el Masters está a la vuelta de la esquina. «Sí, claro, estoy convencido de que voy a ganar en Augusta», bromeó cuando el periodista le preguntó si se consideraba favorito. Más en serio, añadía después: «Tengo mucha confianza en mi juego, eso es cierto, pero los Grandes no tienen nada que ver a los torneos regulares del PGA Tour. Son otra cosa. Y el Masters es otra cosa dentro de los Grandes. Hay mucha más presión por todo lo que le rodea. Mi juego está bien, pero tengo claro que tengo que mejorar cosas en estas dos semanas antes de llegar al Masters. Me falta aún preparación».
El golf es un deporte donde las paradojas están a la orden del día. Fitzpatrick ha protagonizado una esta misma semana. «Sentí que jugué bastante mejor el domingo del THE PLAYERS que ahora en el Valspar. En Sawgrass quedó segundo y aquí ganó. Tuve varias opciones de birdie del 5 al 11 que no aproveché y pensé que me estaba quedando atrás. Cuando me vi empatado en cabeza me sorprendió y me dio un impulsó. Pegué buenos golpes en los segundos nueve, pero por una cosa o por otra, siempre se quedaban un metro fuera de green en el rough. Lo bueno es que estaba tan cerca de green que sólo era cuestión de poner la pelota en marcha. El segundo puesto del THE PLAYERS fue muy frustrante porque jugué muy bien, creo que para ganar, pero vino otro jugador, Cam Young, y jugó mejor. Eso frustra más, cuando crees que ha hecho todo lo necesario para merecerlo», explica.
Por último, lanzó un elogio a la preparación de campos como el Copperhead. «Me encantan los campos así. Me encantan los greenes duros, rápidos y amarillos. Odio los festivales de birdies. Me gusta Copperhead y me gusta mucho Bay Hill. Me gusta que tengas que saber dónde jugar exactamente en el green y no esos campos donde pegas y te hace cinco metros de retroceso».



