Inicio Grandes Circuitos PGA Tour Billy Horschel se gana la etiqueta de súper estrella

Billy Horschel se gana la etiqueta de súper estrella

Compartir

Sólo el tiempo dirá si el golf norteamericano y mundial disfrutará largo tiempo de una nueva súper estrella, pero por ahora no queda más remedio que colgarle esta etiqueta a Billy Horschel (-11), flamante y más que justo ganador del Tour Championship y de la FedEx Cup.

Porque ha ganado tres torneos del PGA Tour y coleccionado además una docena de top-ten en el último año y medio. Y porque tiene en el banco desde este domingo casi once millones y medio de dólares más tras superar a los mejores en un mes de septiembre de ensueño. Porque ha encadenado la formidable cifra de doce rondas de golf por debajo de setenta golpes…

Y, sobre todo, por las maneras que ha mostrado en el recorrido del East Lake Golf Club jugando el domingo en el partido estelar junto al Número 1 del mundo, Rory McIlroy (-8). Es cierto que el norirlandés cuajaba una mala vuelta, pero el primer tercio de ronda dominical de Horschel dice mucho, da pistas. En ese tramo, aún sin embocar demasiado, el norteamericano marcó y superó a Rory en cada tiro a green. Parecía que era él quien apretaba la soga y no a la inversa, como cabía esperar. Por si fuera poco, cuando la situación se volvió más tensa por los segundos nueve hoyos, acertaba a enchufar dos putts de par decisivos, uno de ellos, el del 16, especialmente dramático, desde casi diez metros. 

Horschel se ha ganado desde ya mismo toda la atención del mundo en los meses venideros, cuando vayan llegando las grandes citas, los WGC y los ‘majors’. Hay que esperarle en estas encrucijadas del calendario, por supuesto, pero no cuesta demasiado imaginarlo ahí arriba, luchando por algún triunfo (ya fue 4º en el US Open de Merion en 2013, donde impartía un recital de juego con los hierros largos). No en vano, cada uno de los play offs de la FedEx Cup, donde ha encadenado un segundo puesto y dos triunfos, no son precisamente el torneo de la galleta.

Y tiene lo que hay que tener: pegada, un juego agresivo y poderoso con los hierros, una capacidad letal en los greenes y una confianza en sí mismo que se filtra hasta en el modo de vestir en el campo, a medio camino entre el pijo más pijo y el hortera de toda la vida, según modelos y ocasiones. Pero, guste o no guste, con su propia e intransferible personalidad.

Jim Furyk (-8) fue en realidad quien puso en más aprietos al líder en la ronda final, pero dos bogeys postreros en los hoyos 17 y 18 dejaban expedito el camino al campeón. Sergio García (-4) entregaba la mejor tarjeta del día para conquistar finalmente un nuevo top-ten y marcharse de los Estados Unidos con un buen sabor de boca con la Ryder a la vuelta de la esquina. Próxima parada, Gleneagles, donde por cierto no estará Billy Horschel. No se puede tener todo… Resultados