Brian Campbell (-18) ha ganado el John Deere Classic tras firmar una tarjeta de 67 golpes en la última jornada y a continuación superar a Emiliano Grillo (-18) haciendo el par en el primer hoyo de desempate.
Lo ha vuelto a hacer. El jugador que más corto va desde el tee en el PGA Tour (así lo dicen con meridiana claridad las estadísticas) ya ganó a finales de febrero en México y ha vuelto a cantar victoria cuatro meses después, esta vez en el TPC Deere Run de Silvis, Illinois, el estado donde realizó sus estudios universitarios y terminó de hacerse como jugador. Entre un triunfo y otro, más pena que gloria, la verdad, con doce torneos disputados y seis cortes fallados, aunque con alguna actuación más que digna, como aquel puesto 32º en su primer Masters, una cita y un campo donde los debutantes no suelen tener ninguna oportunidad.
¿Y cómo ha podido ganar Campbell dos torneos y estrenarse en el Augusta National con cierto éxito si su media de distancia es más de cincuenta yardas inferior a la de los pegadores más largos del circuito? Esta es su atinada respuesta a tal cuestión: “Sí, definitivamente soy un jugador constante. Desde mis días de golfista juvenil y universitario, me encantaba salvar el par. Me encanta tener el momento de descifrar cada golpe. Así que definitivamente soy un jugador constante. También me enorgullezco de mi putt, de mi habilidad para encontrar el hoyo. Y de mi estrategia. Sin duda, la gestión del campo es algo fundamental para mí. No voy a superar a todos con el driver, pero puedo hacer todo lo posible para ser más astuto que todos”, señalaba en la rueda de prensa del ganador.
De alguna manera, esta declaración debiera servir como asidero a muchos jugadores que lamentan cada día de sus vidas lo cortos que van desde el tee. La pegada te da mucho (“no voy a recomendar a nadie que vaya más corto”, apuntaba también con gracia Campbell), pero hay otros caminos que pueden llevar al éxito, incluso en campos como el de México, ‘apto’ sólo para bombarderos, donde el estadounidense superaba también en un desempate a Aldrich Potgieter, que curiosamente es hoy el mayor pegador del PGA Tour. Mucho más en otros recorridos como el de este TPC Deere Run, más cortos y técnicos. Los tipos como Campbell lo tienen más difícil, pero no imposible. Se puede ser muy eficiente a través de la estrategia y, por ejemplo, a través también de un gran juego corto (Campbell ha sido el segundo mejor del torneo en la estadística de recuperación alrededor de los greenes, 12/14, con más del 85 por ciento convertidas).
Tampoco Emiliano Grillo es precisamente un gran pegador, aunque vaya sensiblemente más largo que Campbell. Pero el argentino, que a punto estaba de embocar desde unos once metros para birdie en el hoyo 72 del torneo, lo que le hubiera dado la victoria con toda seguridad, encadenaba un error tras otro en el primer y único hoyo de desempate, desde la salida (fallaba por la derecha), y dejaba libre el camino a su eficiente rival, que había cazado la calle y también el green, por supuesto, y al que bastaba un sencillo par para ganar. Por el camino se habían quedado Max Homa (-16, vuelta final de 69) o el defensor del título y líder al inicio de la última jornada, Davis Thompson (-14), que no fue capaz de ganar al campo en la ronda definitiva. El amateur de 20 años Jackson Koivun (-15), por su parte, no estuvo nunca en las quinielas ganadoras, pero nos ha dejado un undécimo puesto final de lo más interesante.



