Cabeza gacha y cero estopa. Este no es Brooks Koepka que nos lo han cambiado. El cinco veces ganador de Grandes ha afrontado este martes uno de los peores trances que le quedaban tras su decisión de abandonar LIV Golf y regresar al PGA Tour. Se ha enfrentado a la rueda de prensa más delicada de su carrera deportiva en la previa del Farmers Insurance Open y lo cierto es que ha salido indemne. Ha apostado por el perfil bajo, la empatía y la gratitud. Cero rencores. Cero malas caras. Cero cuentas pendientes.
Lo primero que ha hecho al ponerse delante de los periodistas ha sido admitir que estaba nervioso. Ya ven, alguien que ha conquistado cinco Grandes, tres PGA Championship y dos US Open, gallo entre los gallos, también puede temblar ante las preguntas de un puñado de periodistas. Si ha sido una estrategia para causar ternura, podríamos decir que lo ha conseguido, puesto que no ha habido mala sangre. Se le ha preguntado por todo, eso sí, y ha respondido a todo, pero sin saña.
La única referencia expresa a LIV Golf ha sido para agradecer a Yasir Al Rumayyan y Scott O’Neil las facilidades que le pusieron para dejar la liga saudí. «Estoy muy agradecido. Entendieron mi situación, mis razones y llegamos a un acuerdo donde todos estábamos contentos», explica.
Respecto a esas razones, Koepka lo ha circunscrito todo a su familia. «Sin entrar en detalles, aunque creo que muchos los conocen, la principal motivación para dejar LIV Golf y volver al PGA Tour ha sido familiar. Quería estar más cerca de familia y ese circuito me lo permite. Puedo tener a mi familia más cerca porque hay menos viajes. Esta semana están aquí mi mujer y mi hijo y me van a acompañar más. Ha sido una decisión basada en lo que pensaba que era mejor para mi y mi mujer», ha explicado. (Se refiere a que su mujer perdió el año pasado a su segundo hijo).
Esa es la explicación oficial, la dice él y no hay más que hablar, pero es inevitable hacerse alguna pregunta en alto: ¿No se supone que una de las ventajas de ir a LIV Golf era la posibilidad de pasar más tiempo con la familia porque se jugaba menos? ¿Ahora resultado que es más familiar jugar sólo en Estados Unidos 20-25 semana que 14 por todo el mundo? Lo que dice Koepka será la verdad absoluta o no, pero es lo que dice.
El único momento en el que realmente se ha parecido al Brooks que todos conocemos ha sido cuando se le ha preguntado por si había algún arrepentimiento en la decisión de marchar a LIV. «No me arrepiento de nada en mi vida. Todo me ha servido para aprender, para madurar y crecer como persona y jugador», ha dicho categórico.
En cuanto al proceso que le llevó hasta el PGA Tour, Koepka ha explicado la cronología: «la decisión de salir de LIV la tomamos en septiembre durante la Ryder Cup, estando en Nueva York. La tomo sólo con mi equipo y mi familia. El mismo día que LIV me libera lo primero que hago es llamar a Tiger Woods para explicarle la situación y decirle que quería volver al PGA Tour. Siempre he tenido una gran relación con Tiger y le he consultado muchas cosas. Después llamé a Jay Monahan. No llamé a Brian Rolapp porque no lo conozco. Me lo pusieron muy fácil y estoy muy agradecido por ello. Agradecido y emocionado por la oportunidad de empezar otra vez de cero», ha señalado.
Koepka ha reconocido que «pensaba que iba a tardar más en regresar. No me esperaba volver tan rápido. Estaba dispuesto a aceptar lo que me dijeran. Estoy muy feliz de estar aquí, emocionado e ilusionado de jugar cada semana con Scheffler o Rory McIlroy y empezar de cero. Sé que me tengo que ganar el sitio en los Signature Events y me parece bien. El objetivo ahora es ganar pronto un torneo. Es un desafío y me emociona mucho la idea de empezar desde cero. Esta semana estará muy bien para saber dónde está exactamente mi juego».
El golfista de Florida ha desvelado que jugará todo lo que pueda hasta el Masters para llegar lo mejor preparado posible a Augusta. También ha confirmado que va a jugar el THE PLAYERS y no ha querido hablar más de las relaciones entre LIV y PGA Tour. «Nunca me he metido en política, ni en un lado ni en otro, y no lo voy a hacer ahora. Simplemente, estoy feliz de estar aquí».
Ni siquiera quiso dejar la sombra la duda de que LIV pudiera ser peor circuito para preparar los Grandes, una idea muy extendida entre aficionados y expertos. «No voy a poner excusas. El año pasado jugué muy mal los Grandes por mi culpa y sólo por mi culpa. Mi juego no estuvo al nivel necesario… y después no es nada fácil pasar un corte en un major, hay que jugar miy bien, no te digo ya nada para ganar».
Volviendo a los nervios, Koepka admitió que está nervioso ante el recibimiento que le dé el público el jueves. «No sé lo que me voy a encontrar. Espero que esté contento, como muchos jugadores me han dicho estos días. Seguro que también tendré conversaciones con otros a los que no le guste tanto que esté aquí, pero no hay problema. Quiero hablar con todos», ha zanjado.
La otra gran pregunta era saber en qué partido lo iba a poner el PGA Tour en su regreso a la competición. Sus compañeros de baile son Ludvig Aberg y Max Homa. No es el mejor de los partidos, pero sí uno de los principales.



