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El golfista de Florida muestra su cara más humana al hablar de la relación con su hijo

Koepka tiene un plan para el Masters

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Brooks Koepka ha dejado claro este miércoles en la previa del Cognizant Classic que su hoja de ruta de cara al Masters de Augusta está en marcha. No habló de resultados concretos ni de objetivos grandilocuentes, pero sí dibujó con bastante nitidez su idea: llegar con buenas sensaciones, con trabajo acumulado y, sobre todo, habiéndose visto peleando por victorias antes de Augusta. Sí, victorias, en plural. Tiene seis torneos de aquí al Masters, así que debe darse prisa para cumplir con el plan.

“Me siento muy bien”, aseguró el estadounidense en su comparecencia previa al torneo de Florida. En su casa. “La primera semana era simplemente salir a jugar. Phoenix expuso algunas cosas que necesitaba trabajar. Volví a ello… descansé el domingo y desde el lunes he estado trabajando duro”.

Koepka explicó que está satisfecho con la evolución de su juego y lanzó un mensaje que invita a pensar en un Brooks competitivo en las grandes citas: “Está progresando muy, muy bien y solo quiero ponerme en contención aquí unas cuantas veces antes de Augusta y ver dónde está todo”.

Ese es, en esencia, su plan para el Masters: competir antes, afinar, comprobar en torneo real dónde está su nivel y llegar a abril con todo en orden.

Ajustes con el putter, su punto más débil

Una de las claves de esa puesta a punto está en los greenes. Koepka reconoció cambios importantes con el putter, un apartado que venía necesitando ajustes. En Phoenix se le vio con un Spider, y este miércoles ha contado qué ha cambiado del blade al mallet y por qué.

“Hice algunos cambios. Todo está empezando a mejorar, que es lo que debería pasar. Tengo un plan de juego establecido de cara al futuro, y voy haciendo pequeños ajustes aquí y allá”, ha explicado.

El estadounidense detalló que antes de competir ya había trabajado muchísimo con el nuevo palo: “Probablemente pegué 300 putts con él antes de jugar”. Y añadió que estas dos últimas semanas le han servido para ordenar sensaciones: “Teniendo dos semanas para trabajar y hacer algunos ajustes, debería estar mucho mejor”.

También profundizó en el gran cambio técnico y de sensaciones: pasar de una blade a un mallet. “No sabía exactamente dónde la estaba golpeando y cuando cambias de putter la velocidad pasa a ser otro factor. Sentía que la velocidad estaba un poco desajustada. Ahora entiendo exactamente dónde golpearla y hacia dónde va. Siento que mi control de la velocidad ha mejorado”.

“No sé cuál quiero que sea mi legado”

Koepka también dejó una respuesta interesante cuando le preguntaron por sus objetivos a medio plazo y por el legado que le gustaría dejar. Lejos de una frase prefabricada, fue directo.

“No lo sé. Es una pregunta muy profunda”, dijo. “No sé cuál quiero que sea mi legado. No pienso en eso”.

Su enfoque es mucho más terrenal y reconocible: trabajo, compromiso y no arrepentirse cuando termine su carrera. “Solo intento ser la mejor persona, el mejor golfista que puedo ser… No quiero mirar atrás al final de mi carrera y decir que podría haber puesto más esfuerzo”.

Su lado más sensible: padre, hijo… y golf

Uno de los momentos más humanos de la rueda de prensa llegó cuando habló de su hijo. Koepka, habitualmente más seco en comparecencias, mostró una versión especialmente cercana al explicar cómo está viviendo esta etapa.

“Me ha cambiado como persona. Desde luego que sí”, dijo al ser preguntado por la paternidad. “Siempre he querido ser padre, y estar con él todos los días es especial. Me levanto cada día con una sonrisa”.

Contó incluso una escena que le marcó como padre y golfista: su hijo ya ha empezado a querer pegar bolas, y Koepka le ha comprado un pequeño set real, dejando atrás los juguetes de plástico. “La pegó y fue bastante más lejos, y su reacción fue muy guay. Fue increíble verlo como padre”.

Su deseo, además, tiene un punto muy sencillo y muy reconocible: “Quiero que juegue al golf y que le guste para poder hacerlo en familia”.

PGA National, más amable… y con vueltas más bajas

Koepka también analizó el campo del Cognizant Classic y dejó una idea clara: PGA National está más jugable que en años anteriores. A su juicio, los cambios introducidos han suavizado varias zonas clave.

“Probablemente está en las mejores condiciones en que lo he visto”, señaló. Y explicó que la resiembra ha cambiado bastante el comportamiento del recorrido, especialmente alrededor de greenes y en el rough.

Según Koepka, uno de los grandes cambios está en la consistencia del rough: antes era una lotería medir si la bola iba a salir “volando” o muerta; ahora “es un poco más consistente” y se puede juzgar mejor.

También cree que eso tendrá reflejo directo en la clasificación: “Definitivamente creo que los resultados van a ser más bajos simplemente por la resiembra”. Aun así, no lo dijo en tono de crítica, ni mucho menos. Al contrario. Considera que los cambios son positivos y que el campo está en gran estado.

Y, por encima de todo, dejó claro lo que supondría ganar aquí: “Sería bastante guay ganar aquí simplemente porque es un torneo de casa”. Con familia y amigos tan cerca, y con su juego cogiendo forma de cara al Masters, Koepka llega a esta semana con algo más que buenas sensaciones: llega con un plan.

Resultados en directo del Cognizant Classic