Esta semana se juega el BMW Championship en el PGA Tour, segundo playoff de la FedEx Cup y torneo heredero del Western Open, una de las citas con más historia del golf estadounidense. Se empezó a jugar en 1899 y durante un tiempo fue considerado uno de los grandes. Entre sus campeones están cinco de los seis golfistas que han conquistado el Grand Slam: Gene Sarazen, Ben Hogan, Jack Nicklaus, Tiger Woods y Rory McIlroy. Sólo Gary Player se quedó el trofeo. Es una cita con mayúsculas, más allá de ese reto para todos de meterse entre los 30 primeros para jugar el Tour Championship, la gran final de la FedEx Cup a cuyo ganador le aguardan 10 millones de dólares.
El BMW Championship, como parada de alta alcurnia que es, va cambiando prácticamente todos los años de escenario, generalmente por la zona de Illinois, proximidades de Chicago, aunque no siempre. En esta ocasión se juega en el Caves Valley Golf Club, en Owings Mill, Maryland. Es la segunda vez. Este campo se estrenó en 2021. Si recuerdan algo de lo que sucedió aquella semana, ya lo pueden ir olvidando porque en principio van a ser una condiciones muy diferentes. Se han realizado reformas muy importantes y se ha vuelto mucho más exigente.
Que nadie espere el escándalo que se vivió hace cuatro años. Se estableció el récord de resultado ganador más bajo. Se impuso Patrick Cantlay con -27 tras derrotar en el desempate a Bryson DeChambeau. Es decir, dos jugadores acabaron en -27. Además, DeChambeau firmó una tarjeta de 60 golpes (-12). No queda ahí el asunto. Para llegar al top 10 hizo falta alcanzar el -18, es decir, -4,5 por día. Ninguno de los 69 jugadores participantes terminó sobre par y hubo 45 en doble dígito.
Aquello no gusto nada a los propietarios del campo ni al PGA Tour, especialmente sí tenemos en cuenta que era una semifinal de la FedEx Cup. Por ello mismo, desde que terminó el torneo se emprendió una remodelación profunda. La principal es que se ha alargado en casi 60 yardas y ha pasado de par 72 a par 70. Los hoyos 2 y 12 han pasado de ser pares 5 a pares 4 de más de 500 yardas. Para que vean cómo ha cambiado el campo, el hoyo 1, sin ir más lejos, ha pasado de tener 365 yardas a 481 si se juega desde atrás. Nada que ver. Otro ejemplo: el hoyo 17, par 3, mide 245 yardas, más de cincuenta por encima de 2021.
Hay seis greenes que se han reubicado de posición y en todos se ha cambiado la hierba a bentgrass. También se han instalado sistemas de aspiración de aire subterráneos en los greenes, de manera que se pueden poner especialmente duros y rápidos. Esta misma semana van a utilizar esta técnica, ya que se espera lluvia hasta el mismo jueves. El plan del PGA Tour es tener los greenes a 12,5 en el stimpmeter. A partir del viernes sí se espera un tiempo más seco y con viento moderado. No se espera que alcance en ningún momento los 25 kilómetros por hora.
En cuanto a la participación, la gran novedad es que serán 49 jugadores. Ha causado baja de última hora el asutríaco Sepp Straka. La explicación oficial ofrecida es un problema familiar. Recordemos que McIlroy, Fleetwood y Rose están ya clasificados de manera automática para la Ryder Cup. Straka pierde así una buena oportunidad para apuntalar también su presencia entre los seis mejores. Ahora mismo es sexto por delante de Shane Lowry, que sí juega esta semana el BMW Championship y Rasmus Hojgaard, que lo hace en Dinamarca en el DP World Tour. El plazo se cierra dentro de dos semanas.




Si en lugar de par 70, lo bajan a par 66, podría entrar en la rotación del US Open?? …..