– Cameron Young (-8) ha firmado una vuelta de 64 golpes en la primera jornada del Cadillac Championship, quinto Signature Event de la temporada del PGA Tour, un resultado que con casi total seguridad le va a dejar en lo más alto de la tabla cuando los 72 competidores terminen esta primera ronda.
– El neoyorquino se enfrentaba por primera vez en competición oficial al Blue Monster de Doral y el estreno no ha podido ser más exitoso. Young, además, ha jugado junto a Scottie Scheffler (-1), el ‘otro monstruo’ del golf mundial en la actualidad, cuyo rendimiento ha estado por debajo de las expectativas, y desde luego muy lejos del de su compañero de partido. El texano, en realidad, completaba unos primeros nueve hoyos casi modélicos, jugando en ‘modo Scheffler’, muy ordenado, con un parcial de tres menos y ya instalado en lo más alto de la tabla. Sin embargo, la segunda vuelta del legendario recorrido de Miami se le iba a atragantar de inicio debido a la sucesión de varios errores (bogeys en los hoyos 10 y 11) y luego ya no iba a ser capaz de hacer un solo birdie más, demasiado frío en los greenes. Gélido, para ser más exactos.
– Otro jueves destemplado del Número Uno del mundo, y van ya unos cuantos esta temporada desde que ganara el American Express. Todavía no conviene descartarlo, pero hoy se va a quedar como mínimo a siete golpes de la cabeza y de nuevo se enfrenta a la ardua tarea de una remontada épica.
– Young no ha sido hoy el mejor de tee a green (ha fallado ocho greenes en regulación), pero el cóctel de su juego ha resultado explosivo: ha enchufado tres putts largos (o muy largos) de birdie, se ha sacado de la manga hasta tres dardos marca de la casa para dejarse otros tantos birdies casi dados, y por si fuera poco hacía un pleno de recuperaciones (8/8), para entregar una tarjeta libre de bogeys. Imparable.
– Jordan Spieth (-7) también ha presentado su particular candidatura a un triunfo de postín que de alguna manera haga ‘oficial’ su total rehabilitación. Lo ha hecho de otra manera, a la manera de Spieth, por supuesto. Por ejemplo, embocando para eagle en el 8 un chip desde el rough. Y pagando el lastre de algunos errores (dos bogeys en su tarjeta), pero en cualquier caso mostrándose suelto desde el tee (cogiera o no cogiera calle ha pegado duro con el driver), muy inspirado con los hierros en las manos y con chispa en los greenes. El golf de alto nivel es arrogante y desabrido, pero incluso él, seguro, echa de menos que un tipo como Spieth aparezca más a menudo donde se están jugando los cuartos el domingo.



