No es nada fácil hacer una lectura positiva después del cruento final que ha tenido Jorge Campillo (-15) en el Myrtle Beach Classic. No es sencillo valorar minutos después de acabar, aún en caliente, que su cuarto puesto este domingo, es su mejor resultado de siempre en el PGA Tour. Ni siquiera parece que pueda servir de consuelo el hecho de haberse metido, por primera vez este año, entre los 125 mejores de la FedEx Cup que mantienen la tarjeta. Estamos completamente de acuerdo. Todo eso no es nada fácil. Pero Campillo puede y debe hacer esa lectura positiva, aunque sea mañana, o dentro de 48 horas, cuando sea, cuando las aguas bajen menos revueltas, pero hacerla.
Lo que más puede doler es que Jorge ha competido muy bien este domingo y eso que no ha tenido a su lado sus mejores armas. Su juego largo, especialmente sus hierros, no han estado tan finos como los tres primeros días, pero se ha fajado como un jabato para no perder nunca de vista la gran batalla del torneo. Ha apretado desde la distancia a Chris Gotterup, ganador indiscutible, ha llegado incluso a colocarse a tres golpes a falta de un tercio de vuelta, se lo ha creído y se ha dejado buenas opciones por el camino en los hoyos 15 y 16.
Sin ser su mejor día de golf, ha resistido y ha sido el que mejores cartas ha puesto sobre la mesa para llevarse el segundo puesto en solitario, la gran pelea de hoy en Myrtle Beach, una vez que la victoria parecía clara para Gotterup. Ha sacado un gran birdie en el hoyo 12, tras embocar el putt del día, desde unos 15 metros. Realmente dio un paso adelante y le dijo al resto de rivales que él quería esa segunda plaza (a la espera de un error de Gotterup) más que nadie.
Sin embargo, todo le salió cruz a Campillo en esos últimos seis hoyos. Se le escapó el birdie en el 13, se dejó un putt corto en el 15 y otro aún más corto en el 16 después de un tiro a green de libro. Tenía la segunda plaza en el bolsillo, con la opción de ser segundo en solitario con un birdie en el 18. Sin embargo, su bola desde el rough salió un poco descontrolado y se marchó al búnker de fondo de green. Desde ahí no pudo hacer approach y putt y de segundo empatado con dos, pasó a cuarto empatado con cinco. De un puesto entre los 100 primeros que le daba el proyectado de la FedEx Cup, pasó al 120. Todo muy cruel. Demasiado.
En cualquier caso, Campillo debe quedarse cuando pase el tsunami emocional con todo lo bueno que ha hecho esta semana y con la demostración, una vez más, de que tiene todo lo que hay que tener para estar muchos años en el PGA Tour… Si es lo que quiere.
Campillo se ha quedado también a las puertas del PGA Championship. El ganador se llevaba una plaza y Jorge ha apostado hoy por ganar, aunque no haya salido. Gotterup se lleva el primer gordo: victoria, tarjeta asegurada del PGA Tour, entrada en los designados y acceso al PGA Championship. El mejor domingo de su vida de este joven pegador de 24 años, alumno de Oklahoma, que la revienta desde el tee y que esta semana ha demostrado ser el mejor pateador de todos. Lo de hoy ha vuelto a ser un festival y ha terminado con siete golpe sacados de media al torneo en la estadística de putt.
Finalmente, Gotterup (-22) ha ganado con seis golpes de ventaja sobre Davis Thompson (-16) y Alistair Docherty (-16). Es el margen de golpes más grande de toda la temporada.



