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Un remozado Colonial Country Club se presentará muy duro salvo que las lluvias lo suavicen

Los que echaron en falta sangre en Valhalla, que se vayan frotando las manos…

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Colonial Country Club, sede esta semana del Charles Schwab Challenge del PGA Tour.
Colonial Country Club, sede esta semana del Charles Schwab Challenge del PGA Tour.

Jorge Campillo aterrizó en Dallas el martes procedente de la previa del US Open en Londres y lo primero que hizo fue desplazarse a Fort Worth para jugar nueve hoyos de práctica en el remozado Colonial Country Club, sede esta semana del Charles Schwab Challenge del PGA Tour. Sólo pudo jugar del 10 al 18, pero fue más que suficiente para comprobar que el desafío esta semana es muy serio. El campo está muy difícil. Vean aquí algunos ejemplos del propio extremeño…

– En el hoyo 16 ha pegado un hierro 8 desde la calle y la bola ha rodado veinte metros.

– En el hoyo 17 ha pegado a 124 metros desde el rough de bermuda, ha botado diez corto de green y se ha ido al fondo.

– En el hoyo 18, más de lo mismo, wedge desde el rough, bota veinte metros corta de green y la bola acaba en el fondo.

Sirvan estos tres ejemplos puntuales para entender que los greenes están duros como piedras, nada que ver con lo que vimos en Valhalla la semana pasada. ¿Se espera una carnicería? Pues el cielo dictará sentencia. Miércoles y jueves se esperan algunas lluvias torrenciales y tormentas por la tarde. El porcentaje de probabilidad de que caigan es del 60 por ciento. Si finalmente ocurre, obviamente los greenes no estarán tan duros, pero en cualquier caso seguro que más que la semana pasada en el major de Kentucky. Por contra, si se impone el porcentaje del 40 por ciento seco, sí será una escabechina, hasta de punto que veremos si el ganador llega a -10.

Recordemos que Colonial se ha sometido a una importante obra de remodelación en 2023. Ha sido prácticamente una reconstrucción, liderada por el afamado Gil Hanse. Su trabajo, según cuentan desde allí, ha sido excepcional. El campo luce espectacular y está realmente exigente. «Hemos buscado que se juegue como querían los diseñadores originales». (John Bredemus y Perry Maxwell).

Recuerda en cierto modo a Valderrama, ese perfil. Son greenes muy pequeños, los terceros más pequeños de lo que llevamos de año en el PGA Tour, después de Pebble Beach y Hilton Head, de manera que con la dureza que tienen ahora mismo, recuperar el green fallado se convierte en una tarea titánica. Las calles son muy estrechas, 25 metros de media, y aún estando en ellas hay árboles que pueden entrar en juego y que obligan a mover la bola. Además, la hierba de bermuda agarra y provoca que la pelota salga muy loca.

Los cambios en Colonial son bastantes y evidentes. Por ejemplo, en el 13 había agua pegada a green y ahora han puesto tres búnkers y en el 16 han quitado varios búnkers y han metido el agua en juego. A lo largo de la semana, podremos tener una mejor opinión si los cambios han dificultado o facilitado el recorrido de Colonial, un trazado que siempre fue muy exigente, pero desde luego va a suponer un test duro. Hay que recordar que es un par 70, con sólo dos pares 5, el 1 y el 11, y en el segundo no se llega fácil de dos.

Así las cosas, los que se quedaron con ganas de sangre en Valhalla, van a poder disfrutar esta semana, salvo que el agua lo arruine (y aún así estarán menos receptivos que el recorrido de Louisville). Una gran prueba de fuego en un torneo que, aunque no es designado, cuenta con una participación de gran nivel, encabeza por el Número Uno del mundo, Scottie Scheffler, Jordan Spieth, Tom Kim, Collin Morikawa, Tony Finau, Brian Harman o Max Homa.

Jorge Campillo jugará las dos primeras rondas con Robert MacIntyre y Ben Kohles, en el penúltimo partido de la tarde el jueves por el 1 y por la mañana el viernes.

Resultados en directo del Charles Schwab Challenge de Colonial