Sergio García se sacó de la chistera el viernes un tres en uno mágico en Cherry Hills. Tocó la pelota con la varita para embocar para eagle en el 7, se sacó de la manga un magnífico birdie desde el búnker en el 2 y mantuvo el equilibrio en el alambre sin red en el 17 para salvar un par extraordinario. Magia en el BMW.
Cierto que la lluvia caída el jueves por la noche propició un recorrido más receptivo y generoso, pero el viento y el frío que se vivió ayer en Colorado se encargó del resto. Sergio, además, contó con un hándicap añadido respecto al resto de jugadores: un molesto dolor de oído. “Ha sido en el izquierdo y empezó un poco antes del hoyo 7. Era como un pitido que iba y venía. Ha durado cinco o seis hoyos. Es un poco incómodo, pero ahora me encuentro mejor. Ya me ha pasado antes, viene y va, pero esta vez me ha durado unos cinco o seis hoyos”, comentó el de Borriol tras firmar la tarjeta.
Sergio se toma con cautela su posición de privilegio en el torneo. “Siempre es agradable verte arriba, pero aún quedan 36 hoyos y siento que puedo jugar mejor de lo que lo he hecho en los dos primeros días. No he jugado mal, no me entiendan mal, pero siento que estuve más fino en el British o en el Bridgestone”, explicó el español. Lo cierto es que ayer apenas capturá cinco calles y diez greenes, pero se las arregló con un juego corto sensacional y sólo 21 putts para colocar un fantástico 64 en su tarjeta.
Sergio saldrá hoy en el partido estelar junto a Ryan Palmer y Rory McIlroy a partir de las 19.20, hora peninsular española.


