
Superado el examen de seguridad para acceder al campo, siempre desagradable, aunque menos beligerante que en otros torneos, el aficionado entra en su territorio. El Stadium Course es su reino y todo está montado para que su vida sea fácil, interesante y, sobre todo, divertida…
Nada más entrar hay unas casillas, similares a los buzones de correos que se ven en las películas americanas, con una revista gratuita que contiene mucha información y, sobre todo, los emparejamientos y horarios del día. Al otro lado, se vende la radio con todas las noticias al segundo del torneo.
Pero lo más importantes es que al The Players se puede venir y disfrutar sin tener la más mínima idea de golf. Es imposible perderse.
El recorrido está cuajado de pantallas gigantes con toneladas de información. Nada más llegar al campo de prácticas encuentras la primera. Por orden alfabético van saliendo los nombres de todos los jugadores que están en el The Players con una información a la derecha que te indica su ubicación exacta. Por ejemplo, «Phil Mickelson: Fairway hole 4». Y no sólo el día del torneo, también durante las rondas de prácticas. Esto evita paseos innecesarios.

Sentarse en un green cualquiera, por ejemplo el del hoyo 13, y esperar a que vayan pasando partidos puede ser tremendamente divertido. Aquí no existe la clásica imagen del aficionado de golf que llega a un green y pregunta a su vecino «quién viene por ahí». Al menos en 14 greenes hay instalada una pantalla gigante que va ofreciendo información sobre los jugadores que van pasando. Son datos de todo tipo y de lo más interesante. Indican a qué distancia está pegando el golpe y cuantos metros tiene el putt que está a punto de tirar. Pero hay más. De cada golfista, ofrecen una breve biografía en varios puntos. Un ejemplo. «Álvaro Quirós es uno de los mayores pegadores del Circuito Europeo»… «Ganó el primer torneo que jugó en el Circuito Europeo, el Alfred Dunhill»…
Es el Quinto grande y se nota también en los pequeños detalles. Todos los partidos, por supuesto, llevan tablilla con el marcador, algo importante para saber exactamente en qué situación está cada jugador.
Por aquí aseguran que es el torneo de Estados Unidos que más se vuelca con el público. Buena parte de culpa la tienen los voluntarios. Vienen a Ponte Vedra Beach desde todos los rincones del mundo. Hay 2.100, la cifra más alta de cualquier torneo del PGA Tour. Van todos vestidos de azul y siempre tienen una sonrisa en la boca. Algunos llevan viniendo 25 años. A cambio les dan comida y el derecho a jugar el Stadium Course del TPC Sawgrass.

Al margen del golf, hay otros detalles que indican la tremenda atención que hay hacia el público. Hay decenas de cuartos de baño (restrooms) repartidos por todo el recorrido, muchos puestos de comida y bebida, dos tiendas gigantes con todo tipo de artículos y, por supuesto, la grada del 17, el lugar más codiciado del campo.
Hay una leyenda que dice que quien viene al The Players repite. Que se lo pregunten a los hermanos Leibig, que ya hace tiempo que peinan canas y se pasean por el campo con una gorra y una camiseta con fotos históricas del torneo y una frase que dice «34 años en el The Players».
La segunda jornada del The Players ya ha dado comienzo. Sergio acaba de salir al campo por el hoyo 1 y Álvaro Quirós lo hará a las 12.36 (18.36 en España). Las condiciones de juego son, de momento, perfectas, como ayer. No hay viento, el cielo está azul y todo apunta a una nueva ronda con muchos birdies. Los greenes, eso sí, están un poco más rápidos…


