«Se llama East Lake y el terreno en el que se encuentra es el mismo. A partir de ahí, todo lo demás es diferente». Son palabras de Xander Schauffele, seguramente una de las voces más autorizadas para hablar del recorrido de Atlanta, sede desde este jueves del Tour Championship, la gran final de la FedEx Cup.
La novedad más importante este año es el campo. Se ha sometido a una renovación tan profunda que algunos hablan de transformación. Se puso patas arriba al día siguiente de acabar el torneo en 2023 y las obras han durado un año. El arquitecto Andrew Green, autor de la restauración, entre otros, de Oak Hill, escenario del PGA Championship hace un año, ha sido el encargado de liderar el proyecto. «La hierba es nueva, los greenes son nuevos, los búnkers son nuevos… no queda en pie ni siquiera un árbol de los que yo solía utilizar como referencia en los tiros desde el tee. Es un campo completamente nuevo y diferente», apostilla Schauffele.
La realidad es que la acogida entre los profesionales ha sido más bien fría. Hay más recelo que expectación ante los cambios. El Tour Championship se juega en East Lake desde 2004. Hay muchos que se sabían ya prácticamente cada cuarta de calle y centímetro de green. No es fácil adaptarse ni acostumbrarse a una modificación tan abrupta. «Si me preguntas si yo me habría puesto delante de las excavadoras para detener las obras, yo te diría abiertamente que sí, y mi caddie todavía más», afirmaba este martes Schauffele.
De momento, es aventurado concluir si los cambios han sido a mejor o a peor. Hay que darle tiempo. Entre otras cosas porque la obra aún está tierna. El último trozo de césped de colocó en el mes de junio. En lo que todos coinciden es en los greenes: están duros como piedras, algo que es habitual cuando se ponen nuevos. Necesitan un tiempo para asentarse. «Desde el rough es imposible pararla en green salvo que tengas un tablero detrás para rebotar, incluso con un lob wegde», afirma Xander. «Esta semana vamos a necesitar golpes con muchísima altura para tener alguna opción de pararla en green», apostilla Scottie Scheffler, Número Uno del mundo y de la FedEx Cup.
Uno de los cambios visibles más evidentes es alrededor de green. El rough de bermuda se ha sustituido por zonas de escapatoria. En definitiva, ofrece más posibilidades para aprochar. En cualquier caso, lo más importante esta semana, precisamente por cómo se encuentran los greenes, es estar en calle. Por ello, hay muchos que valorar tirar a la calle del 10 desde el tee del 18. «Es un tiro más seguro y que te da más opciones después para buscar el green», asegura Scheffler.
Otra demostración de la dureza excesiva de los greenes. El propio arquitecto Andrew Green confirmaba este martes que no se van a poder utilizar los tees de atrás en los hoyos 9 y 15, sendos pares 3. Básicamente porque con un palo tan largo sería imposible parar la bola. En este sentido, Scheffler va un poco más allá. «Creo que vamos a utilizar muy pocos tees traseros esta semana». La otra gran novedad es el hoyo 14. Se ha convertido de par 4 a par 5. Ahí, en teoría, se le ha dado un respiro a los jugadores.
Viktor Hovland, vigente campeón de la FedEx Cup, también tiene una opinión con reservas. «Me ha sorprendido mucho cuando he llegado al tee del 1. Es todo nuevo. Cambió cada hoyo. No se parece en nada. Sinceramente, me gustaba más antes», afirma contundente el noruego. A su juicio, no necesitaba estos cambios un campo con la historia de East Lake. «Es más parecido a un recorrido de Grande y no creo que le hiciera falta. Es más largo y más difícil», señala.
El objetivo de Andrew Green con los cambios era devolver a East Lake la esencia del diseño de Donald Ross de 1915. Para ello se ha valido de una foto aérea de 1949. «Se trataba de devolver al campo el aspecto que tenía cuando jugaba aquí Bobby Jones«, asegura el responsable de la transformación. Y es que East Lake, situado donde antes se encontraba el Atlanta Athletic Club, fue el lugar donde aprendió a jugar el legendario abogado de Georgia y padre del Masters de Augusta.
Veremos lo que dice el tiempo de East Lake. De momento, más dudas que certezas, aunque siempre hay una manera positiva de verlo:
– Schauffele: «He hecho aquí tres veces el resultado más bajo y he ganado una vez el torneo, aunque nunca he conquistado la FedEx Cup. Igual han decidido cambiar para haber si de una vez por todas lo puedo ganar». Este año llega segundo clasificado, su mejor posición de siempre antes de la Final.
– Scheffler: «Me gustaba mucho el antiguo East Lake, pero por unas cosas o por otras nunca logré sacar mi mejor juego, así que estoy convencido de que estos cambios me van a venir bien». Scheffler llega primero de la FedEx al Tour Championship por tercer año consecutivo.
Estas dos últimas reflexiones ponen de manifiesto que todos tenemos la posibilidad de elegir nuestra manera de pensar.



