Habían pasado apenas unos segundos desde que la bola cayó en el hoyo. No era un putt largo ni especialmente complejo. Apenas un trámite de poco más de un palmo. Pero para Matt Fitzpatrick y Alex Fitzpatrick significaba mucho más que un birdie para ganar un torneo. Era la culminación de toda una vida compartida entre campos de golf, viajes, competiciones y sueños nacidos en Sheffield. Por eso, cuando se fundieron en un abrazo en el green del 18 del TPC Louisiana, tras conquistar el Zurich Classic of New Orleans del PGA Tour , no celebraban solo un triunfo. Celebraban 27 años de historia juntos.
«No hay palabras, sinceramente», confesó Matt nada más sentarse en la sala de prensa después de recibir el trofeo que acreditaba a los hermanos Fitzpatrick como ganadores del único torneo por parejas del calendario en el circuito estadounisense. El campeón del US Open de 2022 y que sumaba dos títulos esta temporada, acostumbrado a grandes escenarios, reconocía que pocas victorias le habían golpeado así por dentro. «Es difícil describir el momento o la sensación. Es algo realmente especial».
A su lado, Alex, su hermano pequeño y compañero de mil batallas, apenas podía contener la emoción. «Sigo sin palabras. Es una felicidad abrumadora», explicó. Para él, el triunfo tenía un valor añadido. Durante años fue «el hermano de Matt». El jugador que buscaba su sitio mientras el mayor de la familia levantaba títulos en los mayores escenarios del golf mundial. Ahora, ambos compartían foco y trofeo. Una victoria que le catapulta a la élite del golf mundial, con tarjeta del PGA Tour hasta 2028 y pasaporte bajo el brazo para el PGA Championship.
The Fitz brothers walk off @Zurich_Classic with a winning birdie ❤️ pic.twitter.com/hRJkzm4Gw6
— PGA TOUR (@PGATOUR) April 26, 2026
La imagen final tenía mucho de regreso al origen. Porque antes de los grandes circuitos, antes de los majors y antes de las exenciones, estaban los dos niños que soñaban en el Hallamshire Golf Club. Alex lo recordó con una frase que explica todo lo vivido: «Cuando Matt la dejó dada en el 18, yo estaba agachado. Una parte de mi cabeza pensaba: ‘Dios mío, vamos a ganar’. La otra decía: ‘Concéntrate, todavía puedes fallar esto’».
Entonces llegó el gesto que lo cambió todo; «Me puso el brazo por encima y fue como volver a todas aquellas veces en Hallamshire Golf Club, nuestro club de casa en Sheffield, cuando estábamos en el putting green imaginando que teníamos un putt para ganar un torneo del PGA Tour o un major”. La escena era exactamente esa. Solo que esta vez era real e iba a servir para cambiarle la vida al pequeño de la familia, que ahora ya es todo un ganador de torneos del DP World Tour tras su triunfo en India hace pocas semanas, y del circuito estadounidense.
Matt, ganador de grandes torneos individuales, no dudó al poner esta semana en perspectiva. «Ganar un major siempre será especial, pero ganar un torneo del PGA Tour con mi hermano… no sé si puede haber algo mejor». Y fue todavía más lejos: «Sinceramente, para mí está justo por debajo de un major. Así de especial se siente». No era una frase vacía. Matt conoce perfectamente el peso de las victorias grandes. Pero también sabe lo que ha visto en Alex durante años: dudas, peleas por la tarjeta, temporadas sin certezas y mucho trabajo silencioso.
“Great putt on the last, Al.”
“I thought I was going to miss it!”
A special moment for the whole Fitzpatrick family ❤️ pic.twitter.com/JlJhji2Iv5
— PGA TOUR (@PGATOUR) April 27, 2026
«He visto una mejora drástica en su juego en los últimos años», explicó. «Tiene sus propias fortalezas, sus propias debilidades y su propio camino. Nunca quiero que piense que solo es ‘el hermano de Matt‘», se sinceró. Una afirmación a la que Alex respondió emocionado cuando le preguntaron por la influencia que su hermano mayor había tenido en su vida.
«Los dos crecimos queriendo ser el mejor golfista posible. Él es uno de los mejores jugadores del mundo. Yo creo que es el mejor del mundo», dijo entre risas. «Estoy increíblemente agradecido por todo lo que hace por mí. Hay muchas pequeñas cosas que seguro hace y ni siquiera sé», añadió. Y remató con una frase imposible de fingir: «Le quiero muchísimo». Matt rompió la tensión con humor inmediato: «No le cobré alquiler la semana pasada en mi casa».
El Zurich Classic reparte dinero, puntos y exenciones. Pero para los Fitzpatrick dejó algo más valioso. Una instantánea eterna. Un recuerdo familiar de los que ya nunca se olvidan. El de dos hermanos abrazados en el green compartiendo un sueño. Uno, convertido ya en una gran estrella mundial. El otro, intentando abrirse camino hasta alcanzarlo. Y ambos recordando el largo camino desde Sheffield hasta Nueva Orleans. ¿Será Adare Manor en la Ryder del próximo año su siguiente éxito juntos?



