– Pues no era ningún farol. Keegan Bradley (-15) ha vuelto a ganar el Travelers Championship (venció también en 2023) y, ahora sí, se postula con fundamento para esa figura de tiempos prehistóricos de capitán-jugador en la Ryder Cup. Siempre mantuvo que, en caso de clasificarse, no tendría ningún problema en ejercer la doble labor, y ni siquiera ha llegado nunca a descartar rotundamente que no fuera a elegirse a si mismo, en caso de verse en un gran momento y de quedarse a las puertas de esas seis primeras plazas que conceden automáticamente la entrada en el equipo. Es cierto que ni siquiera este triunfo, que reparte tantísimos puntos, lo mete de momento entre los seis mejores del ranking Ryder americano, pero si lo sitúa en una interesante lanzadera.
– La campanada del veterano jugador de Vermont ha servido también a los aficionados estadounidenses como un buen calentamiento para el duelo de dentro de tres meses en Bethpage. Su condición de capitán ha pesado lo suyo al otro lado de las cuerdas, así que el sencillo y famoso grito de guerra, “U.S.A. , U.S.A” (léase “yuesei, yuesei”) se ha escuchado a lo largo y ancho de toda la jornada, mucho más que en días y torneos anteriores, teniendo además en cuenta que Bradley estaba tratando de dar y caza y superar a un inglés… El birdie final con el que el capitán le birlaba el torneo a Tommy Fleetwood (-14) se celebraba en el 18 del TPC River Highlands con una gran explosión de júbilo y un nivel de decibelios propios de una Ryder, sin compasión ninguna con el derrotado.
– Ay, el derrotado. Otra vez se ha quedado a las puertas Tommy Fleetwood, que ya suma seis segundos puestos en el PGA Tour y que difícilmente volverá a encontrarse una oportunidad tan espléndida de ganar al fin en el circuito estadounidense, ya que en realidad le habría bastado hoy una vuelta al par del campo para llevarse el gato al agua. Era de esas veces, Tommy, en las que el torneo está realmente para ti, toda vez que tus principales amenazas (Bradley, Henley y Day) no terminaban de armar un asalto al liderato sostenido e intimidante. Bradley salía hoy a tres golpes de la cabeza y le ha bastado un registro de dos menos en el día (68, en este par 70) para ganar, en un camp que tampoco es que sea ningún coco, precisamente.
– ¿Se puede concluir entonces que el torneo lo ha entregado Fleetwood más que otra cosa? Es doloroso, pero realmente así ha sido. El inglés no se ha encontrado en ningún momento, demasiado irregular desde el tee y también en los greenes. Pese a todo, todavía llegaba al hoyo 18 como líder con un golpe de ventaja (lo dicho: el torneo estaba para él) y además pegaba una buena salida… Después, el drama. Un mal segundo tiro que dejaba la bola a la entrada del green, un primer putt timorato que se quedaba muy corto y un último putt errado desde 1,80 metros de distancia. A su lado, Bradley se había dejado una opción de birdie de metro y medio que no iba a desaprovechar, para inmediatamente después ponerse a celebrar el triunfo desaforadamente, con mucho y variado gesto a la grada, tan legítimo como un puntito exagerado… Pues eso, aroma de Ryder.
– Scottie Scheffler (-12) y Rory McIlroy (-12) entregaban sendas tarjetas finales de 65 golpes para encaramarse a un más que digno sexto puesto. Aunque no fue suyo el mejor registro del día. Ese honor correspondió al magnífico 63 firmado por un tal J. J. Spaun (-7), que se mostraba algo así como sonado durante las dos primeras rondas y media, pero que ha terminado el torneo de menos a mucho más, a lo grande y con una interesante y reveladora exhibición de coraje y amor propio. Seguiremos muy atentos a su rendimiento, a ver si de verdad el afable californiano le ha cogido el gusto a los partidos estelares y a los focos.




Buenos días amigos,
Digiriendo sí, perfecto, pero ¿infringe? no, hombre no,,,,,se infringen normas de tráfico pero no derrotas ni victorias…
Gracias
Un saludo golfístico
Muchas gracias, Eduardo. Tienes razón. Debería ser inflige. Lo cambiamos. Gracias!!