– Reconozcamos que los caprichosos duendes del golf están siendo ecuánimes en el John Deere Classic: las condiciones de juego de la segunda jornada han sido casi idénticas a las de la primera, más favorables por la mañana y algo más picantes por la tarde, de tal manera que tenemos una tabla muy apretada por arriba y nadie que haya jugado realmente bien puede quejarse. El líder sigue siendo Doug Ghim (-12), que sacaba adelante una eficiente ronda de 68 golpes, tres menos en el día, en el turno vespertino, pero por detrás se agolpan hasta 35 jugadores en un margen de cinco golpes.
– El gran protagonista del día ha sido Davis Thompson (-11), que jugaba en el turno matutino y se ha situado a un golpe de la cabeza después de firmar un 63, ocho menos en el día. El jugador de Georgia de 26 años, que además es el defensor del título (su única victoria en el PGA Tour), podía haber reventado el campo de haber tenido unos de esos días sobresalientes en los greenes. Tampoco es que pateara mal, desde luego, pero cazaba 17 greenes en regulación y de los ocho birdies que hacía, sólo en uno de ellos necesitaba embocar un putt de más de tres metros, dejándose por el camino un buen puñado de opciones razonables.
– Con el ranking mundial en la mano y teniendo en cuenta que no es éste un torneo en el que se den cita todos los mejores, resulta que los favoritos esta semana en el TPC Deere Run (Silvis, Illinois) eran, por este orden, Ben Griffin, Sungjae Im, Jason Day y J. T. Poston… Pues bien, ninguno de ellos ha pasado un corte que se fue hasta -5. ¿Será cosa de esos mismos caprichosos duendes del golf? Cuanto menos, es curioso. Griffin se toma un descanso la semana que viene (no juega el Scottish Open) antes de encarar el Open en Royal Portrush, donde se supone que tratará de encadenar su tercer top ten consecutivo en Grandes, después de su octavo puesto en el PGA y el décimo en el US Open.
– El joven Jackson Koivun (-8), actual Número Uno del mundo amateur, no sólo ha pasado el corte, como hiciera este mismo año en el Farmers y en el Arnold Palmer, sino que está en la pelea. Tiene veinte añitos, una carrera universitaria fabulosa y ya se le ve a la altura en el golf profesional de élite, así que es imposible no adivinar en él una gran estrella. Además, parece un tipo serio y responsable: ya saben, se ha ganado este año los derechos de juego en el PGA Tour a través del PGA Tour University Accelerated Program, pero seguirá siendo universitario un año más (se le guarda la plaza) para seguir formándose como considera que debe hacerlo.



