
Lo de Ben Griffin es un nuevo capítulo en la interminable historia del sueño americano. Parece un tópico, suena a tópico, pero en el fondo esconde mucha verdad. Este domingo ganó por tercera vez este año en el PGA Tour y se metió en el top 10 mundial. Hace cinco años se vio obligado a hacer un paréntesis en el golf para poder saldar una deuda de 17.000 dólares. Un paréntesis que se cerró no por convicción propia, sino por el empuje y la obstinación de otros. De no haber sido así, no estaría hoy donde está.
Spanish speaker, retired DJ, former loan officer, creatine overdose survivor, etc.@BenGriffinGolf can do it all 📝 pic.twitter.com/QnWDEjAu4I
— PGA TOUR (@PGATOUR) November 10, 2025
Esta película arranca en 2020, cuando el mundo se detiene por el Covid. Todos nos fijamos en el PGA Tour, DP World Tour, LPGA Tour o Asian Tour. Los grandes circuitos del planeta pararon sus calendarios. El impacto fue grande, pero realmente los jugadores de aquellas ligas mayores no fueron los más afectados. Tenían las espaldas mejor cubiertas, más ganancias y, sobre todo, sus circuitos volvieron antes que nadie. Aquellos que estaban en los Tours más pequeños sufrieron mucho más. De la noche a la mañana se quedaron sin fuente de ingresos y con una incertidumbre gigantesca. Uno de ellos era Griffin. El fundido a negro le pilló jugando el PGA Tour Latinoamérica y otros circuitos menores de Estados Unidos. Aún no había cumplido 24 años.
«Mi tarjeta de crédito tenía una deuda de 17.000 dólares y mis padres me ayudaban para poder pagar el alquiler y otras cosas. No podía seguir así. Era una situación complicada, así que decidí aparcar el golf y tratar de sacar partido a los estudios de Economía que cursé en la Universidad de North Carolina. Busqué trabajo y lo encontré como gestor de préstamos en una entidad financiera. Realmente, había dejado el golf de lado. Hasta ese momento no me había dado mucho y no tenía mucha intención de volver», explica.
En 2021 sólo jugó dos torneos, uno del Korn Ferry Tour y otro del PGA Tour Latinoamérica. Falló los dos cortes. Aquello no hacía sino reforzar la decisión que había tomado. Estaba mejor en una oficina rodeado de papeles. Estaba feliz de haber dejar el golf atrás. Sin embargo, un grupo de gente cercana a Ben se empeñó en convencerlo de lo contrario. De no ser por ellos, Griffin no habría cambiado la corbata por el guante. «Cuando estaba endeudado ni siquiera podía permitirme entrenar con un preparador físico. Intentas llegar a fin de mes, ganar dinero lo más rápido posible y yo no lo estaba haciendo. Me sentí renovado porque tenía una cantidad increíble de apoyo y mucha gente que quería que lograra grandes cosas en el golf. Por eso decidí volver. No fue realmente que quisiera volver al golf, pero tenía tanto apoyo y tantas señales diciéndome que necesitaba jugar… Eran .las señales El mundo es un lugar loco. Tienes que tener mucha fe y aprovechar esas oportunidades únicas. Estoy muy agradecido de haber tenido la oportunidad de volver y jugar al golf».
Y le da el crédito a todos ellos: «Tuve gente increíble de mi lado, una de las cuales está aquí ahora mismo, Jesse Ahearn, de Misuri. Él ayudó a relanzar mi carrera con financiación, al igual que Doug Sieg, de Lord Abbett, Mike Swan; hay varios socios del Highland Springs Country Club en Misuri que me ayudaron gracias a conexiones casuales. Dejé el trabajo de gestor de préstamos que tenía y volví al golf. Me dio mucha confianza tener todo ese apoyo para regresar al profesionalismo, mantener la cabeza baja, trabajar duro y ver hasta dónde podía llegar. Eso empezó en 2022. Llegué al Korn Ferry Tour por la Escuela y me gané el acceso al PGA TOUR bastante rápido. Desde entonces, ha sido un ascenso constante. Intentar trabajar duro, hacer las cosas correctas dentro y fuera del campo y disfrutar y saborear los buenos momentos», explica el único jugador junto a Scottie Scheffler y Rory McIlroy que ha ganado tres o más veces esta temporada en el circuito americano.
A Griffin no le tienen que explicar que la vida es dura y que lo que hoy parece abundancia, mañana se convierte en sequía. Por eso, tiene muy claro que su viaje no ha hecho más que empezar. No está por la labor de pararse aquí, ni va a dedicar un sólo minuto a la autocomplacencia. «Todo lo que me ha pasado ha sido increíble. Mi único objetivo ahora es no acomodarme y seguir viendo hasta dónde puedo llegar porque es una historia increíble. Y estoy tan agradecido… no puedo creer que todo esto esté pasando. Pero no voy a quedarme aquí simplemente admirándolo. Voy a seguir usando cada torneo como combustible para el siguiente y continuar trabajando muy duro. Eso es lo que Tiger Woods siempre hizo, lo que Scottie Scheffler está haciendo. Tengo que seguir haciendo las cosas correctas para ser grande».
Griffin no va a jugar más hasta 2026. Fundamentalmente, ha tomado esta decisión porque se casa en diciembre y quiere centrarse en los preparativos. También porque quiere hacer un par de cambios en su juego, pequeños detalles, nada importante. «Quiero presentarme la próxima temporada listo para empezar y no me voy a acomodar por haber ganado tres veces aquí. Voy a intentar seguir trabajando muy duro y, ojalá, jugar todavía mejor. Y sí, gané esta semana, pero siento que aún hay un par de cosas en las que quiero trabajar. No necesariamente cambiar mucho, solo mejorar un poco. Así que será divertido esta pretemporada para trabajar duro y seguir poniendo mi nombre al lado de esos tipos», explica.
Uno de los cambios que ha hecho para esta semana y que ha derivado en la victoria en el World Wide Technology ha sido en el putter. Lo hizo tras advertir algo muy curioso en las estadísticas. «Creo que he tenido un año muy bueno en los greenes, no me puedo quejar. He terminado en el puesto 19º en la estadística de golpes ganados con el putt. No tenía mucha queja. Sin embargo, me di cuenta de que los 18 que tengo por delante en este ranking utilizan un putter tipo mallet (más cuadrado), mientras que yo soy el mejor con blade (el clásico). Por qué no probar. Esta semana no tenía mucho que perder, por suerte no me estoy jugando mucho. Practiqué con él en casa, hice un par de rondas muy buenas y decidí ponerlo en práctica. No ha ido mal. De momento se queda en la bolsa», cuenta. Ha sido el segundo mejor del torneo en la estadística de putt.
Por último, a modo de anécdota, Griffin reveló que estaba muy contento de haber ganado al fin un trofeo. «No me quejo, pero no he tenido mucha suerte con estas cosas. En el Zurich me dieron una hebilla de un cinturón, en el Charles Schwab, lo mismo. Y el coche que gané en Colonial se quemó en el tráiler que lo traía a casa. No he tenido mucha suerte hasta ahora, así que estoy deseando colocar este trofeo en mi casa».


