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El ‘manguerazo’ de Bethpage descolocó a Sergio

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Sergio García vuelve a estar entre los quince mejores jugadores del mundo dos años y medio después…Su tercer puesto en el The Barclays le ha permitido escalar tres posiciones en el ránking y colocarse entre Graeme McDowell y Zach Johnson. El español recupera su sitio con la intención de permanecer allí mucho tiempo. No pudo ganar el primer playoff de la FedEx Cup, pero tampoco puede reprocharse muchas cosas. Sergio encajó la victoria de Watney con elegancia, deportividad y muchas ganas de seguir creciendo. Su análisis estuvo cargado de sentido común…

Desde el principio de la última vuelta, Sergio notó que las sensaciones no eran las mismas que en los tres días anteriores o la semana pasada. El juego no fluía fácil y había perdido el punto dulce en los greenes. Quizá, aquí estuvo la clave. “No jugué como yo sé que puedo hacerlo o como lo venía haciendo en los últimos días y tuve dificultades para leer la velocidad de los greenes. Estaban un poco más lentos. Aunque todavía se veían marrones, los había regado mucho y me costó adaptarme a la nueva velocidad. Por eso, al principio se me escaparon algunas buenas opciones de birdie”, apunta. El de Borriol profundiza en la cuestión y explica cómo le afectó el ‘manguerazo’ que propinaron a Bethpage antes del inicio de la última ronda. “Al estar algo más lentos, las caídas rompen menos, y si os fijáis, sobre todo al principio, fallé muchos putts por la parte alta. No es una cuestión de que estuvieran más o menos difíciles que el sábado, estaban diferentes. Simplemente, no les cogí el punto”, señala.

La lectura de García tras el tercer puesto es muy positiva. Claro que hubiera querido ganar, pero está más que satisfecho por su actuación. Además, no podía ocultar su felicidad por el hecho de que el ganador fuera un buen amigo suyo como Nick Watney, que tampoco estaba atravesando por una buena temporada. “Han sido dos semanas muy buenas. He estado donde quiero estar. Obviamente me hubiera gustado terminar de otra manera este torneo, habría estado muy bien ganar esta semana, en un campo que es un desafío constante, me hubiera gustado hacerlo un poco mejor, pero bueno, siempre hay cosas que mejorar y eso es lo que voy a intentar ahora. Nick es un gran tipo y se mereció más que yo el triunfo. Me alegro por él. Ha jugado fenomenal. Ya lo hizo ayer y probablemente mereció salir empatado el domingo y no a dos golpes. Hizo dos tripateos seguidos en los segundos nueve, pero se recuperó muy bien con dos birdies en los cuatro últimos hoyos. No sólo es un gran jugador, sino también un gran chico. Aunque yo no jugué bien, siempre intentó que estuviera cómodo y yo intenté lo mismo con él, los dos queríamos ganar pero cada uno con nuestra armas, no intentando hacer que el otro estuviera incómodo, simplemente jugando mejor que el otro. Me hubiera gustado haberlo hecho mejor, pero no puedo estar decepcionado con la semana”, explica.

La Ryder Cup está a la vuelta de la esquina y Sergio no se la puede quitar de la cabeza. De hecho, una de las razones por las que no juega esta semana el Deutsche Bank es para tener más descanso y llegar con las pilas aún más cargadas a la cita de Medinah. Allí, en Chicago, espera ver a Nick Watney. Ayer le lanzó un guiño a su amigo. “Watney jugó muy bien. No soy el capitán americano de la Ryder, pero creo que Nick y Brandt (Snedeker) han jugado realmente bien. Es cierto que no ha tenido un gran año Watney, pero me gustaría que entrara en el equipo y verlo allí en Medinah”.

Watney aún estaba con los brazos levantados, celebrando la victoria y recibiendo la calurosa ovación del público neoyorkino cuando Sergio se le acercó con una sonrisa, lo felicitó y lo citó: “espero que podamos vernos en Chicago”. Es el resumen de una pelea a brazo partido entre dos grandes jugadores y también dos grandes amigos.

El público neoyorkino también tuvo su protagonismo en la última ronda del Barclays. Se dejó notar y apoyó a Watney con cánticos más propios de la Ryder (“U-S-A”) que de un torneo regular. Pese a todo, Sergio no tiene reproches, al contrario. “El público ha estado muy bien. Sólo hubo un par de cosas, alguien que tiró una foto en el diez justo cuando yo estaba sobre la bola y un par de ruidos que hicieron que Nick tuviera que empezar otra vez la rutina, pero nada más. Ya sabemos cómo es en Nueva York, muy ruidoso, pero a mí me gusta. Siento que tengo una buena conexión con ellos. Cuando hay tanta gente siempre hay alguno que puede equivocarse, pero en general está muy bien. Hay mucho respeto, incluso en el 18 cuando terminé y no había tenido el mejor de los días me dieron una ovación de ánimo que fue muy reconfortante”, señaló.

En el tee del hoyo 17 (par 3), García llegó incluso a cruzar algunas palabras con el público, pero el asunto no pasó de la anécdota, incluso divertida. El español lo contó entre risas. “Tuve algunas dudas con el viento. Pensaba que tenía que pegar el ‘7’ porque el viento que estaba soplando me iba a ayudar, pero justo cuando estaba sobre la bola se paró el viento. Entonces decidí frenar porque igual tenía que cambiar y pegar el ‘6’. Hubo aficionados que dijeron “vamos, vamos, pégale que estamos esperando”, yo sólo respondí algo así como “no os preocupéis, que voy a pegarle, sólo me estoy tomando mi tiempo”. (risas) El viento volvió a soplar y ya pegué el golpe”.

El jugador de Castellón confía en que este final de temporada sea una lanzadera para el futuro. “Esto me va a dar mucha confianza. A ver si soy capaz de mantenerlo en las dos semanas que me quedan en Estados Unidos y en la Ryder, para ayudar a mi equipo, y después en Oriente Medio y Tailandia, que es donde acabo el año”, señala.

Por lo pronto, Sergio (14º) vuelve a meterse entre los quince primeros del ránking mundial, lugar que abandonó el 7 de marzo de 2010 después del Honda Classic. Poco a poco, el de Borriol recupera el lugar que muchos entienden que le pertenece.