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el de kentucky volverá en Bay Hill tras seis meses fuera por una operación

El miedo más grande de Thomas en su regreso al PGA Tour

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Justin Thomas © Golffile | Pedro Salado
Justin Thomas © Golffile | Pedro Salado

Justin Thomas ya tiene fecha de regreso. Casi seis meses después de la Ryder Cup de septiembre de 2025, el estadounidense volverá a jugar un torneo oficial en el Arnold Palmer Invitational estrenando por fin su temporada en el PGA TOUR tras pasar por el quirófano.

Arrancará en Bay Hill su decimosegunda temporada con derechos de juego en el circuito. 16 victorias y dos Grandes avalan al de Kentucky. Es cierto que en 2025 se volvió a ver una buena versión de un Thomas que se reencontró con el triunfo tres años después. Toca esperar para ver si poco a poco retoma donde lo dejó o necesita varios meses para reencontrarse.

La primera piedra de retorno la ha colocado este lunes en la TGL, la liga impulsada por Tiger Woods y Rory McIlroy. No se ha visto su mejor versión, lógico después de tantos meses fuera, la maquinaria no arranca fina desde el primer minuto. Algunos golpes demasiado largos, un par de decisiones a destiempo y ese punto de falta de ritmo que solo se cura con competición real. Lo importante era la confirmación de que el cuerpo responde.

Thomas explicó que lleva unas semanas plenamente de vuelta a la normalidad y que ahora todo va de sumar horas de vuelo. En noviembre se sometió a una microdiscectomía para corregir un problema de disco que le provocaba un “dolor de cadera persistente” desde hacía meses. En estos casos la gran pregunta no es si vuelves a competir, sino si vuelves a ser tú.

Es ahí donde aparece un término muy de vestuario de golfistas y que ha utilizado el propio Justin: el “Swing DNA”. Traducido a cristiano: el ADN del golfista, esos rasgos físicos y mecánicos que hacen que tu swing sea tu swing… y que, si se alteran, pueden cambiarte el juego. Las operaciones de espalda son de esas que más aterran a los jugadores y que no saben si volverán a ser los mismos. Aunque no son casos comparables, Will Zalatoris, por desgracia, es uno de los últimos ejemplos de ello.

Thomas ha contado con honestidad que ese ha sido uno de sus grandes miedos en los últimos meses, no solo por saber si volverá a ser el mismo, sino por entender qué le llevó hasta esa dolencia. Ha explicado que lleva leyendo mucho e investigando sobre esto en los últimos meses y sobre el impacto que tienen pequeños cambios en cada jugador y como cada cuerpo lo traduce de forma distinta.

En su diagnóstico personal hay dos ideas clave. La primera es que no ha tenido que cambiar grandes cosas: “Seguiré teniendo en gran parte de mi ADN y de esas características”. La segunda, la más reveladora: quizás hubo “pequeñas cosas” cambiadas en los últimos años que empujaron a su cuerpo a decir basta. Toca entender bien cuales son para evitar que se reproduzcan de nuevo. De ahí todo el estudio en los últimos meses.

El objetivo ahora es más a medio plazo. No tanto las expectativas como la durabilidad. “Tengo que hacer pequeñas cosas y estar muy pendiente… porque jugar sin lesiones es mi objetivo principal”, remató, convencido de que aún le quedan “12 o 15 años de gran golf por delante”.

Otra página interesante es la del escenario de su vuelta. Bay Hill no es, precisamente, su jardín favorito. Apenas lo ha jugado cuatro veces en estos doce años, ha pasado el corte en todas, pero nunca se ha metido en el top 10: debutó en 2015 y no regresó hasta 2023, enlazando después 2024 y 2025. Su mejor resultado fue un 12º puesto en 2024. Aun así, el calendario ha querido que vuelva en uno de los campos más exigentes del calendario. Si el cuerpo aguanta no hay test más definitivo.