Will Zalatoris ha firmado un gran arranque de temporada en el Sentry Tournament. El californiano es segundo tras entregar una tarjeta de 65 golpes, ocho bajo par, en la jornada inaugural en Kapalua.
Desde agosto Will apenas ha jugado el Zozo Championship y el NedBank Challenge en Sudáfrica. Podía extrañar en un jugador que ha sufrido mucho durante los dos últimos años por las malditas lesiones y del que se espera que recupere la versión de aquel jugador que deslumbró en Augusta National en 2021 y que estuvo a un solo golpe de enfundarse su primera Chaqueta Verde.
Su ausencia en los campos de golf nada tenía que ver en esta ocasión con ninguna dolencia. Un plan definido para volver a recuperar su mejor versión. Zalatoris ha estado tres meses día y noche machacándose en el gimnasio con un objetivo: «Habitualmente pierdo algo de peso en pretemporada, pero este año ha sido totalmente diferente, he ganado ocho kilos de peso trabajando en el gimnasio con mi entrenador físico, Damon Goddard«.
El motivo de esta decisión se encuentra en que el golfista por su complexión se ha visto obligado a golpear la pelota desde el tee con mucha intensidad. De ahí vienen gran parte de todos los problemas de espalda que ha sufrido Zalatoris: «Sentía que tenía que estar al 110 por ciento. Yo estaba muy delgado y para pegarle duro tenía que tirar de adrenalina».
Tal y como relata el campeón del FedEx St Jude Championship 2022 esto le dejaba muchas limitaciones físicas que en el día a día le obligaban a parar y dejar de jugar: «Tenía que tomarme un par de días libres y descansar la espalda, o hacerme un montón de tratamientos. Ahora ya no. Es difícil, cuando limitas tus entrenamientos, salir a jugar contra los mejores jugadores del mundo».
Subir peso no ha sido una necesidad para ganar millas desde el tee, que por supuesto también ayuda, sino una necesidad para poder estirar su carrera deportiva: «Sabía que tenía que fortalecerme. No era tanto por la velocidad, sé que la velocidad llegará, necesitaba la estabilidad para asegurarme de que era capaz de hacer lo que estoy haciendo.Más adelante, si me siento capaz de añadir un par de millas por hora aquí o allá, estupendo, pero la velocidad no es lo que me preocupa ahora, sino la longevidad de mi carrera».
Con humor relata que a nivel físico ya lo ha notado en esta primera jornada en Maui: «Hoy me he reído porque subir la cuesta del hoyo nueve es nuestro peor paseo de todo el año, y normalmente estoy resoplando y resoplando, y yo estaba como, vale, sé que es jueves y hemos estado fuera un tiempo, pero nunca me he sentido tan bien subiendo esa cuesta»,
El golfista de 28 años empieza a ver la luz al final del túnel: «Desde agosto no he tenido que ponerme una inyección de cortisona ni nada parecido, así que es lo mejor que he sentido». Ganar peso para alargar la carrera.



