
El comisionado del golf del circuito norteamericano, Tim Finchem, compareció el miércoles en la sala de prensa del Northern Trust Open para explicar las opciones del PGA Tour ante la controversia por la prohibición de la USGA de usar palos con ranuras cuadradas y su contradictoria obligación de aceptar la legalidad de los palos Eye 2 de Ping.
El comisionado explicó que hay tres opciones: "Mantener el status quo. Podemos esperar para ver si realmente se presenta un problema en la competición. Podemos ver cuántos jugadores utilizan el palo, algo que ya estamos evaluando cuidadosamente. Pero esta opción no es aceptable a largo plazo porque presenta problemas de justicia en la competición.
La segunda opción es que, como la letra de esta regla viene dictada por un acuerdo legal entre la USGA y Karsten Manufacturing, estamos muy interesados en los comentarios de John Solheim (presidente y director ejecutivo de Ping) del fin de semana en los que reconoce el problema y, dadas ciertas circunstancias, estaría dispuesto a por lo menos evaluar alguna forma de resolver esta situación contractual. Obviamente, si diera ese paso, sería un gesto magnífico por su parte para resolver este preocupante problema.
Hablé ayer con John Solheim y creo que se van a reunir con la USGA posiblemente la próxima semana. Espero que se celebre esa reunión. Y sólo puedo desear que se hagan progresos en ese respecto.
La tercera opción es que tenemos un proceso disponible en el acuerdo que nos permite, siguiendo un cierto procedimiento, pedir a un comité independiente una evaluación de una posible regla que diferiría de alguna forma de la regla de la USGA, que nos permitiría después de completar ese proceso, eliminar el texto que requiere la admisión del uso de los palos Eye 2 de Ping fabricados antes de 1990".
Si leemos entre líneas las declaraciones de Tim Finchem, la primera opción del análisis del comisionado contempla no hacer nada, lo cual acabaría seguramente con disputas competitivas entre jugadores y torneos que podrían acabar feamente. La segunda opción es una petición (¿súplica, tal vez?) a Ping para que permita la modificación del acuerdo. Esta sería sin duda la más fácil y rápida de las soluciones. Finchem lo decía claramente: "Si la USGA se sienta mañana y elimina el texto, estamos libres. Ese el camino más limpio y fácil". Habrá que ver si Ping está a la altura de las circunstancias. No hay que olvidar que los fabricantes de equipo son parte importante del mundo del golf.
La tercera opción sería la más controvertida de todas y supondría un enfrentamiento legal con Ping para circunvalar el acuerdo, algo que sin duda podría acabar en altos estamentos legales, también feamente.
De momento, la buena voluntad se presupone y Phil Mickelson es un claro ejemplo con sus declaraciones de hoy: "Por respeto (a los jugadores), no quiero tener ventaja sobre nadie, tanto si es una percepción como si es real. Así que esta semana no voy a jugar con ese wedge". Y refiriéndose a las disculpas de McCarron por su acusación de "hacer trampas" por usar ese palo, Mickelson concluyó "Todos cometemos errores. Decimos cosas que luego nos gustaría no haber dicho. A mi me ha pasado muchas veces en mi carrera. Y luego no es fácil enfrentarse a esa persona. Aprecio que haya tenido la hombría de hacerlo".


