El Hyundai Tournament of Champions dará el pistoletazo de salida a la temporada en el PGA Tour esta noche. Hawái será de nuevo el escenario, y más concretamente el Kapalua Resort. Es ya un clásico en el año americano. Serán 34 jugadores, 34 campeones de la temporada anterior. Empieza este viernes y acaba el lunes y los horarios serán muy de madrugada en España. Hasta aquí, la vida sigue igual. Pero hay cosas que no se parecen. Por ejemplo, el Hyundai es hoy un vivo reflejo del cambio de guardia que se está produciendo en el golf norteamericano.
Hace no muchos años, se daban cita en esta primera prueba un buen número de peces gordos, jugadores campeones que, además, podían presumir de un buen número de majors en sus carteras. Sin embargo, este año, por ejemplo, sólo hay cuatro jugadores que hayan ganado algún major en su carrera: Bubba Watson, Geoff Ogilvy, Ángel Cabrera y Zach Johnson. Entre todos ellos, además, han ganado cinco. Es un buen número, pero lejos de otras cifras más rimbombantes de años anteriores.
Una de las explicaciones es que las grandes estrellas prefieren saltarse esta cita inaugural del calendario, pero el meollo del asunto es otro. El golf norteamericano está exhibiendo en los últimos años su músculo joven, esa retahíla de golfistas que aún no han llegado a los treinta años, que han ganado uno o más torneos del PGA Tour, pero que aún no han sumado un grande a su palmarés. Nos referimos a nombres como Jordan Spieth, Patrick Reed, Russell Henley, Brian Harman; Billy Horschel, Ben Martin, Robert Streb o Chris Kirk. Es la nueva ola del golf norteamericano, candidatos ellos, unos más que otros lógicamente, a alzarse con un major en las próximas fechas.
Sin duda alguna, el nombre principal en esta cita es el de Spieth, mucho más después de sus dos exhibiciones en el Open de Australia en y en el torneo de Tiger. ¿Será capaz de repetir una actuación similar? Esa es la pregunta.



