
Se dice muy pronto aquello de "Rory McIlroy será Numero 1 del mundo si gana en Florida el Honda Classic", casi como dando por hecho que el norirlandés al menos volverá a dejarse alguna opción de victoria…
Y el joven Príncipe no deja mal a nadie y vuelve a estar ahí, con los mejores, arriba, en contacto continuo con la cabeza. Semana a semana y casi jornada a jornada. Da la sensación de que va sobrado y la verdad es que no es así. Otra cosa es que su amplio abanico de recursos le abra más puertas y salidas cuando se mete en problemas (vaya putt para birdie desde el collarín que ha embocado hoy en el 11, desde unos quince metros…). Pero esas hechuras no se apoyan sólo en el talento. Hoy ha firmado otro 66 para un acumulado de -11 y es líder en solitario con dos golpes de ventaja sobre Harris English y Tom Gillis, ambos con -9.
Casi como quien no quiere la cosa (insistimos: esa es la gracia, pero no deja de ser una sensación, porque detrás hubo sinsabores que superar y mucho que madurar) Rory ha entregado la mejor tarjeta de un día con viento, que siempre complica mucho las cosas en el PGA National (Palm Beach Gardens, Florida), cerrando su vuelta con un gran birdie desde unos tres metros y medio en el par 5 del 18. Y completando también la tercera jornada consecutiva sin bogeys en la 'Trampa del Oso', esos hoyos 15, 16 y 17 donde en ediciones anteriores no hacía más que tropezar. Esta vez no sólo no tropieza, sino que además acumula en esos hoyos un parcial de tres menos.
Este Príncipe Valiente (por el modo en que mira al trapo, más que nada…) va a llamar de nuevo a las puertas de la historia. Porque quizá, a partir del lunes, sea esa primera semana que haya que anotar en la efeméride como la primera de un reinado que se antoja de todo menos efímero.
José María Olazábal (+4) lo ha vuelto a pasar mal desde el tee (sólo ha cogido seis calles) y hoy ha perdido terreno.


