
Tras un playoff a tres bandas, Bubba Watson se adjudicó finalmente el Travelers Championship de Connecticut, su primer triunfo en el PGA Tour después de 182 intentos…
Justin Rose, aquejado del síndrome de los domingos por la tarde, no pudo hacer buena su ventaja de tres golpes y dio paso a tres norteamericanos que venían con buena marcha (Bubba Watson, Corey Pavin y Scott Verplank) dispuestos a acabar la racha de victorias europeas en el circuito.
“Obviamente sólo yo podía perder este torneo”, confesaba un Rose visiblemente decepcionado. “Podía haber firmado una tarjeta de uno sobre par y todavía haber ganado el torneo. Es decepcionante. Además, hoy no estaba muy difícil”.
Lo cierto es que fue visto y no visto. El final del Travelers fue trepidante y en cuestión de minutos cambio de manos. Todo se decidió en el hoyo 15, donde Rose mandó su drive al agua y acabó firmando un doble bogey en una tarjeta que ya estaba malherida con tres bogeys. Mientras, en el mismo hoyo, sus inmediatos perseguidores hacían birdie (Watson y Pavin) y eagle (Verplank).
“Cuando la metí en el 15, miré a la clasificación y no estaba muy atrás”, señalaba Verplank tras su vertiginosa remontada con eagles en el 13 y el 15. “Sólo tenía que hacerme un birdie en los últimos hoyos”.
Para mayor emoción, cuando Watson tenía el torneo en el bolsillo, se hizo doble bogey en el 17 y se vio obligado a hacer birdie en el 18, un par 4 de 444 yardas, para forzar el desempate. El drive de Bubba fue colosal y además botó en el camino pavimentado, avanzando un total de 398 yardas y reposando finalmente en el medio de la calle.
“No se puede decir que me acobardara, porque me recuperé con un birdie en el siguiente hoyo… y ahora soy el campeón”, explicaba Watson tras fundirse en un abrazo con su mujer Angie y romper a llorar en el green del 18.
Corey Pavin, capitán norteamericano para la Ryder Cup de Gales, quedó eliminado en el primer hoyo de desempate en lo que supuso un mensaje alto y claro por parte de Watson para estar en el equipo de Estados Unidos.
Pavin ya había dicho que no jugaría en la Ryder aunque ganara el Travelers. “Simplemente ser capitán ya es bastante difícil”, dijo Pavin. “Arnold Palmer fue el último que lo hizo y eran tiempos diferentes”.


