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Los cien días de locura del golfista francés que disputa esta semana la Final de la Escuela del PGA Tour

El salto imposible existe y Quentin Debove lo tiene en el punto de mira

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Quentin Debove.
Quentin Debove.

Según la Inteligencia Artificial, la de pago, ojo, el salto más difícil que existe en la modalidad de trampolín es el cuádruple mortal con giros. Más o menos, y seguimos tirando de IA, equivaldría al triple mortal carpado en un ejercicio de suelo de gimnasia artística. En snowboard lo más bestia es el 2340, realizado por primera vez en competición hace apenas 10 meses. Pues bien, algún nombre parecido a esto nos vamos a tener que inventar si el francés Quentin Debove conquista la tarjeta del PGA Tour en la Final de la Escuela que arranca este jueves en Florida.

Su historia es increíble. Más parecido al parkour que al golf. Hace apenas diez meses este joven parisino de 24 años estaba empezando su temporada en el Alps Tour, después de haber fallado en el invierno de 2024 en sus intentos de acceso al DP World Tour, PGA Tour, Korn Ferry Tour o Challenge Tour.

Su temporada estaba siendo buena, muy sólida, con cuatro top 4 en sus primeros 15 torneos, sin embargo no pensó que realmente tenía una opción de lograr la tarjeta del HotelPlanner Tour para 2026 hasta el 14 de septiembre, día en el que conquista su primera victoria como profesional al imponerse en el Hauts de France-Pas de Calais Golf Open. A partir de ahí, el top 5 en el ranking del Alps se convierte no sólo en una opción muy real, sino en un objetivo. Desde el 14 de septiembre al 11 de diciembre habrán pasado menos de cien días. Concretamente, han sido 88 de puro vértigo.

Desde aquella victoria, Debove ha logrado la tarjeta del HotelPlanner mediante el ranking del Alps, sólo unos días más tarde terminaba séptimo en la Final de la Escuela del DP World Tour y lograba los derechos de juego de la primera división. Pese a que entraba por categoría, no ha jugado en Australia, lo que parecía una sobrada para un jugador que acaba de llegar, pero sus planes iban por otro lado. Su ausencia estaba justificada. Andaba jugando la semifinal de la Escuela del PGA Tour. La disputó la semana pasada en Florida, terminó octavo y se clasificó para la gran final que empieza en Sawgrass dentro de unas horas.

La Final de la Escuela del PGA Tour se juega a cuatro días sin corte en dos campos: TPC Sawgrass y Dye’s Valley Course. Los cinco mejores (sin empates) tras los 72 hoyos conseguirán la tarjeta del PGA Tour. Si Debove logra la machada, en menos de 100 días habrá pasado del Alps al HotelPlanner, del HotelPlanner al DP World Tour y del DP World Tour al PGA Tour… Pues eso, una bestialidad como la del salto de snowboard.

La historia de Debove es curiosa. Siempre fue muy bueno. Desde muy pequeño ha estado metido en los equipos nacionales de Francia. De hecho, se proclamó campeón del Boys 2019 con su país. Tan buena era su trayectoria amateur que fue reclutado por la imponente Universidad de Florida, los Gators. Ahí no lo pasó tan bien. Compartió equipo con el campeón de la NCAA en 2023, el brasileño Fred Biondi, un jugador que, como Debove, se acaba de sacar la tarjeta del DP World Tour y compite también en la Final del PGA Tour.

Debove no entraba siempre en el equipo. Es lo que tiene la despiadada y exigente NCAA. Todos quieren ir a las universidades más potentes, pero allí el nivel es también más alto y te puede ocurrir como a Quentin. Entró en el cincuenta por ciento de los torneos universitarios. De hecho, cuando los Gators, con Biondi al mando, ganaron el título de la NCAA en ese mismo 2023, Debove tuvo que verlo desde el banquillo sin jugar un solo punto.

Quizá por ello le ha costado un poco más la adaptación al mundo profesional, quién sabe. Seguro que su confianza no era precisamente de granito cuando abandonó las instalaciones de los Gators. Además, su juego sufrió una laguna terrible en estos cuatro años universitario. Tuvo problemas muy serios durante dos años con el chip, casi rozando los yips. No era capaz de hacerlo. Los solucionó mediante el método que ha popularizado Matthew Fitzpatrick, es decir, con el grip invertido. Ha solucionado esos problemas y a la vista están los resultados.

No obstante, si su juego se caracteriza por algo es la pegada. Va muy largo. La potencia desde el tee es su signo de distinción. Así pretende llegar al PGA Tour, el lugar donde quiere quedarse, puesto que su vida está ya muy asentada en Estados Unidos. En cualquier caso, después de la Final de la Escuela del PGA Tour, consiga o no la tarjeta, veremos su estreno en el DP World Tour, puesto que está apuntado para jugar en Mauricio la próxima semana. Por cierto, ha jugado cinco torneos del Challenge Tour durante su carrera y no ha logrado pasar ningún corte. Pero claro, ninguno se jugó en estos últimos 100 días de locura de Quentin.

Resultados en directo de la Final de la Escuela del PGA Tour