Johnson Wagner conquistó la victoria en el Sony Open durante una intensa y apretadísima ronda final. A falta de nueve hoyos, había once jugadores separados por un solo golpe. ¿Y quién ganó?…
Pues el mejor durante toda la semana en los segundos nueve del recorrido hawaiano de Waialae. Lógica en estado puro. Wagner no ha cometido ni un solo bogey en este tramo en las cuatro jornadas para un total de catorce bajo par.
Aunque no todo es lógica matemática en este golfista. Este triunfo es la consecuencia de un durísimo trabajo del jugador de Texas durante el invierno. Ha cambiado muchas cosas, incluida su apariencia física. Ha perdido diez kilos y se ha dejado crecer un curioso bigote. No, el mostacho no es una simple anécdota. Aquí es donde entra en juego el poder de la sugestión en el deporte.
Cualquier argumento, por banal que pueda parecer, será importante si ayuda a crecer la confianza y la motivación de un jugador. Así ocurrió con el bigote de Wagner.
El estadunidense se hizo una apuesta frente al espejo en diciembre. Fue algo casual, improvisado. Se estaba afeitando la barba y cuando llegó al mostacho se encendió una lucecita. Sería su 'arma secreta' para clasificarse para el Masters de Augusta. Sólo se afeitaría en caso de no conseguir el objetivo. Al segundo torneo del año, eureka. Conquistada la plaza en el Masters con esta victoria. “Mi mujer odia el mostacho, pero ya está claro que me va a acompañar durante todo el año”, señaló. El siguiente reto del bigote será entrar en el top 50 del mundo. Ahora mismo, tras la victoria rondará el puesto 100º del ránking. Sus compañeros ya lo han rebautizado como Magnum, P.I., idea de Harrison Frazar en referencia a una serie norteamericana de detectives de los años ochenta protagonizada por Tom Selleck y ambientada precisamente en Hawái.
Otra de las novedades de Wagner para esta temporada es una libreta. La lleva siempre consigo. Ha decidido apuntarlo todo: ideas, tips, frases, curiosidades, detalles del juego… Cualquier cosa es buena si ayuda. La libreta, por supuesto, lleva la funda del Masters de Augusta que jugó en 2008. Su única participación en el torneo de la Chaqueta verde.
Wagner tiene una trayectoria curiosa. En los 141 torneos que ha jugado en el PGA Tour ha obtenido nueve top ten, de los cuales tres son victoria. Su porcentaje de éxito es enorme. Sus dos primeros triunfos fueron en el Shell Houston Open (2008) y en el Mayakoba Golf Classic (2011). Es difícil creer, por tanto, cuando este texano de 31 años asegura que su gran problema en este tiempo ha sido la falta de confianza. Ahora está desatado. “¿Por qué no voy a pensar también en meterme en el top ten mundial?”.
Muchos jugadores optaban al triunfo, pero al final ganó Wagner con dos golpes de ventaja sobre Carl Petterson, Sean O'Hair, Harrison Frazar y Charles Howell III. Steve Stricker ha pagado caro el esfuerzo de las dos últimas semanas y se despidió con una ronda de cuatro sobre el par.


