Jacob Bridgeman se hizo profesional en 2022 con la vitola de ser una gran pateador y muy fino alrededor de green. Sin embargo, de tee a green su consistencia dejaba mucho que desear. De hecho, el propio jugador de 26 años, de Carolina del Sur, ha confesado que no sabía la distancia que hacía con los hierros. Cuatro años después, ha ganado el Genesis Invitational, uno de los mejores torneos del PGA Tour, liderando la estadística de strokes gained approach. La historia de esta fabulosa mutación tiene un padre con nombre y apellidos y se llama Scott Hamilton.
Así lo explicaba el propio Bridgeman después de levantar el trofeo junto a Tiger Woods en Riviera este domingo. «Desde un punto de vista técnico antes tenía mucho lean con los hierros y eso desajustaba el palo y el loft iba cambiando durante el impacto». Lo que traducido a cristiano significa que el palo no llegaba siempre con el mismo ángulo a la bola, por lo que a veces le salía más alta y sujeta y otras veces más baja y suelta, cambiando de manera notable la distancia que hacía.
El lean es cuánto adelanta las manos al palo en el impacto. Si eso varía mucho, cambia la posición real de la cara del palo al pegar. El resultado es que el palo no impacta siempre con el mismo ángulo y la bola no vuela siempre igual. Por este motivo, Bridgeman explica: «Ahora sé a qué distancia va la bola. Sé que es una locura que lo diga un profesional, pero ahora de verdad lo sé. Antes no lo sabía, y eso ha cambiado mi juego».
La resolución de este problema llegó de la mano de Scott Hamilton, su entrenador. «Es el tipo más inteligente que he conocido. Encontró la manera de cambiar mi swing de golf sin que yo realmente me diera cuenta a lo largo de dos años. Empecé a trabajar con él en otoño del 22. Yo era bastante bueno, tenía talento, era buen pateador y buen jugador alrededor de green. No pegaba la bola recta, no la pegaba alta, no tenía mucho control con los hierros. Cuando le vi por primera vez me dijo: “Vamos a hacer un par de cosas y dentro de un año miraremos atrás y te va a estallar la cabeza”. Y lo hicimos. Y luego me dijo lo mismo: “Vamos a hacer un par de cosas más. No voy a contarte ahora todo lo que quiero hacer, pero cuando todo cuaje, va a ser genial”. Dicho y hecho.
Bridgeman ganó en Riviera siendo el mejor en los golpes a green. «Nunca había liderado esta estadística. Probablemente ni siquiera me había acercado, no lo creo. Sí lo he hecho antes, sin embargo, con el putt, ahí siempre soy bueno, pero con approach nunca me había acercado. Eso es mérito total de Scott porque ha hecho cosas increíbles por mí», señala. Tan interiorizado lo tiene ahora Bridgeman que admite que durante la vuelta final, pese a la presión, no tuvo problemas con los golpes a green. «No me costó mucho, estuve cómodo en todo momento en esa parcela. Le pegaba en modo robot. Sabía lo que tenía que hacer y movía el palo, nada más», señala. Mucho crédito a Hamilton.
Donde sí admite Jacob que sintió la presión es en los greenes, precisamente con el putter, su mejor palo. «En los hoyos 17 y 18, cuando ya se habían acercado mucho Kitayama y McIlroy y la situación estaba más apurada, no tenían ni idea de lo que estaba haciendo con el putt. No sabía con qué fuerza pegarle. Menos mal que eran putts de seis metros y pude hacer dos putts las dos veces. Si llegan a ser putt de nueve metros no sé qué habría pasado.
En este sentido, sobre la presión que sintió este domingo en el Genesis, Bridgeman recordó una divertida anécdota con Chris Gotterup, un buen amigo suyo. «Después de ganar el Phoenix en el desempate a Matsuyama le dije: me puedes explicar qué te ha pasado en el putt del playoff. Sí, lo metiste y ganaste, pero si no entra te hubieras pasado cuatro metros… ¿Se te fue la cabeza o qué? Y me respondió: simplemente no sentía las manos, no sabía lo que estaba haciendo. A mí entonces me pareció que estaba loco, pero ahora, después de lo que he vivido yo, entiendo perfectamente lo que me estaba contando. A mí me pasó lo mismo», señala.
Bridgeman le dio también mucho crédito a su caddie, G.W. Cable. «Le tengo que dar las gracias porque se vino conmigo en 2022, nada más hacerme profesional. Yo tenía tarjeta del Korn Ferry Tour y él tenía bolsas de sobra para estar en el PGA Tour. Sin embargo, decidió apostar por mí, ganar menos y bajar un circuito. Espero que ahora le haya merecido la pena», sonreía.
Obviamente, uno de las cosas más bonitas de ganar el Genesis Invitational es que el trofeo te lo entrega Tiger Woods, el anfitrión. «Para mí era un sueño, es lo que lo hace más especial. Crecí viendo a Tiger. Recomiendo ver vídeos suyos de highlights cuando uno esté aburrido. Nunca decepcionan. Es mi ídolo. Le he visto hacer cosas increíbles. Cuando bajamos por las escaleras de la casa club a la ceremonia de entrega del trofeo, me dijo: «Mira bien todo eso porque es una de las vistas más bonitas del golf, el hoyo 18, con toda la gente alrededor, la caída del sol… Enhorabuena, te lo has ganado, ya tienes una victoria más que yo aquí en Riviera. A lo que yo le respondí: fenomenal, sólo me queda todo lo demás».



