
El hoyo 14 del TPC Sawgrass es tradicionalmente uno de los más difíciles del recorrido. Es un par 4 de 420 metros. El tiro desde la calle, por tanto, suele ser bastante largo. El green no es tan pequeño y movido como otros, pero no hace falta. Es realmente fácil acabar fuera de green. Las recuperaciones, por tanto, están a la orden del día. Mickelson nos ha enseñado una hoy que es imposible…
La posición de bandera larga y a la derecha es bastante habitual en este hoyo. Justo en esa parte hay una escapada con una caída bastante pronunciada. El desnivel será de un metro y medio aproximadamente. La hierba está muy pelada. Mickelson ha estado practicando la recuperación desde esta escapada poniendo la bandera a un par de metros desde el comienzo del green. Es decir, muy poco margen para frenar la pelota.
Phil ha practicado la recuperación de tres maneras distintas. Está claro que no es una forma de hablar gratuita cuando decimos que tiene todos los golpes alrededor de green. Esa es su ventaja. Tres intentos cada vez.
Primero ha pateado y no ha terminado satisfecho. Lo más cerca que la ha dejado del hoyo ha sido a dos metros. No es fácil calcular la velocidad en la hierba de la escapada. Acto seguido ha intentado su golpe favorito: por alto. Es impresionante ver cómo abre la cara del palo. Es para llevarse las manos a la cabeza. Ha pegado tres golpes soberbios, pero la bola no paraba. Rodaba y rodaba (sí, a Phil) y terminaba también a dos metros del hoyo. Cuando apuró más no alcanzó el green. Segunda opción, descartada.
Tercer intento. Golpe por bajo, dando un par de botes fuera de green. Eureka. La bola es perfecta y acaba dada. Lo intenta otras dos veces y lo más lejos que queda del hoyo es a un metro. Hace un gesto de ok con su caddie y su entrenador, Butch Harmon. La recuperación en el 14 con esa bandera se hará por bajo. No hay duda.
Ya lo saben, si Mickelson no la puede hacer por alto, sencillamente es imposible.

Una legión sigue el partido de Mickelson, que juega con Scott Piercy, Dustin Johnson y Hunter Mahan. El ambiente es muy distinto al de Tiger. El público con Woods está serio, cohibido, con los ojos muy abiertos y tensos. Con Mickelson es otra cosa. Los aficionados hablan con él, lo animan, le dan alguna palmada y el de San Diego responde siempre afable, con una sonrisa. No firma autógrafos durante la ronda de prácticas, pero se lo explica a cada una de las personas que se lo pide: «después de la ronda, chico, muchas gracias». Y el chico tan feliz, con una sonrisa de oreja a oreja.


