– Algo así sintió Matt Fitzpatrick cuando embocó ese putt cuesta abajo, desde unos tres metros, para ganar con birdie el RBC Heritage en el primer hoyo de desempate ante Scottie Scheffler: como si fuera un golazo por la escuadra en el tiempo de alargue para decidir el Steel City Derby, defendiendo la camiseta rojiblanca del Sheffield United, el equipo de sus amores, y en Hillsborough, el estadio del eterno y encarnizado rival, el Sheffield Wednesday…
– Así es, porque el ambiente estaba calentito en esos últimos hoyos en Harbour Town, con la mayoría de aficionados suspirando por el triunfo de Scheffler, aunque Fitzpatrick, en la rueda de prensa del ganador, dejase muy claro que todo había transcurrido dentro de los límites de la deportividad y describiera esa increíble sensación de vencer al rival en su terreno:
“No, no se pasaron de la raya en el sentido de que nadie gritaba durante los swings ni nada por el estilo, lo cual fue genial. Estoy totalmente a favor. Me encanta la gente; están apoyando a Scottie; eso es fantástico. En mi opinión, el golf debe tener ambiente. Crecí viendo fútbol. Me pagan muchísimo dinero por estar ahí delante de esas multitudes, que te animen cada semana, es una sensación increíble. Sin embargo, no hay nada mejor que ganarles. No hay nada mejor. Para describirlo en mis palabras, es como ganar fuera de casa contra tu mayor rival. No tiene nada que ver con Scottie ni con los jugadores; son los aficionados los que me han impulsado. Fue agradable ganar, obviamente, pero nunca se cruzó la línea. Fue simplemente ruidoso. Simplemente ruidoso”, explicaba el inglés.
– Pues eso: como ganar fuera de casa contra tu mayor rival. No lo puede decir más claro. Lo que llevado al fútbol para un tipo del Sheffield United, como es Matt, es ganar en Hillsborough, la casa del eterno rival, el Sheffield Wednesday, aunque hoy ambos equipos militen en la EFL Championship, lo que viene a ser la Segunda división inglesa. Da igual la categoría: este duelo, llamado el Steel City Derby, tiene gran raigambre e historia en el fútbol inglés y este año se ha decantado en los dos partidos a favor del United (el equipo de Fitzpatrick, de hecho, ganaba el pasado mes de noviembre el Hillsborough por un contundente 0-3).
– El RBC Heritage ha sido el cuarto Signature Event de la temporada del PGA Tour, pero es que en las próximas diez semanas se van a disputar dos Grandes (PGA y US Open) y cuatro Signature Events más (Cadillac, Truist, Memorial y Travelers), así que entramos de lleno en el meollo del ejercicio… Venga, vamos a escribir sandeces: raro será que Scheffler no gane dos o tres torneos de esta glamurosa serie de citas. Es cierto que no pudo rematar este domingo, aunque llegara a forzar el desempate, e incluso podría decirse que el espléndido hierro 4 de Fitzpatrick en el primer y último hoyo de play off forzó su error… Pero este Scheffler, ahora sí, ha vuelto a coger las riendas y más pronto que tarde el fruto volverá a caer maduro del árbol. Está por ver, no obstante, si Scottie lo juega todo, porque en breve, por ejemplo, se encadenan dos Signature y un Grande en tres semanas consecutivas: se estrena el Cadillac Championship en el Blue Monster del Trump National Doral del 30 de abril al 3 de mayo; a continuación se juega el Truist Championship en Quail Hollow del 7 al 10 de mayo; y acto seguido el PGA Championship en el Aronimink Golf Club del 14 al 17 de mayo…
– Y ya que hemos vuelto a poner sobre la mesa el hierro 4 sideral de Fitzpatrick, es de justicia señalar que el propio jugador inglés reconocía que el disparo no se había diseñado de esa manera. “Sí, para ser sincero, el tiro se me cerró un poco. Nuestro objetivo era probablemente la mitad derecha del green, el borde derecho, incluso”.
– La historia era mucho más bonita, casí mítica, contada de otro modo (un draw majestuoso que buscaba desesperadamente el trapo…), pero también se agradece una barbaridad la honestidad de Fitzpatrick.
– El inglés estrena esta semana el Número 3 del mundo, su techo hasta la fecha y con los dos ‘bichos’ por delante, Scottie y Rory. Pero el chico de Sheffield sigue haciendo camino con sólo 31 años cumplidos y su primer hijo a unas semanas de llegar al mundo… Esta vez no seremos nosotros quienes apostemos a que no llegará más lejos. Que se equivoquen otros.



