
El español partirá este domingo en la jornada definitiva del THE PLAYERS a tres golpes de los líderes, Kaymer y Spieth
El THE PLAYERS Championship nunca defrauda.
El torneo, tras la tercera jornada, ya se ha situado en el trampolín definitivo para el doble mortal con tirabuzón y todavía hay unos cuantos aspirantes al triunfo. Entre ellos, Sergio García, que tampoco suele defraudar, a pesar del patinazo en el Masters, y mucho menos en esta plaza del TPC Sawgrass.
Tenemos dos líderes sólidos en cabeza: Martin Kaymer (-12) y Jordan Spieth (-12). Ellos son los máximos aspirantes. Ninguno ha dado el do de pecho en la jornada del movimiento (tarjeta de 72 golpes del alemán y de 71 del norteamericano), pero tampoco han mostrado debilidades. Sobre todo el joven norteamericano, que ha completado los primeros 54 hoyos sin un solo bogey, sacando quince recuperaciones adelante, todas las que ha tenido que afrontar.
Cuando Pablo Larrazábal, después de enfrentarse a Spieth a cara de perro en el Accenture, aseguraba que apenas había jugadores en el mundo con su juego corto (Tiger, Rumford y pare usted de contar, dijo), no exageraba un ápice. El muchacho de Dallas no deja de crecer y de apabullar. Partido estelar del domingo en Augusta, partido estelar del domingo en Ponte Vedra Beach… Juega con la frescura de un chaval de veinte años, que es lo que es, pero también por momentos con el temple de un profesional mucho más curtido. Es entonces una mano de hierro en guante de seda.
Kaymer será mañana un hueso duro de roer. Siderurgia y metalurgia. Está de regreso y él sí que acumula experiencias para quitar el hipo al más pintado. Este sábado le ha faltado punch, pero siempre ha tenido el control de la situación.
Sergio (-9) también va a luchar de cara por el triunfo. Como el año pasado. Otro domingo de apasionantes expectativas en el Stadium course. Porque no está nada mal situado en tercera posición después de recortar su desventaja con la cabeza gracias a un excelente 69, en un campo que hoy mostraba unos greenes aún más firmes. Ha hecho los deberes y los ha hecho con pulcritud y hasta brillantez (seis birdies como el que pela un plátano), a pesar de ese putt corto de par errado en el 17. Pero ni siquiera en este punto se le puede poner un ‘pero’. No sería justo hacerlo con quien casi cada semana que juega se está dejando una opción de victoria, más cercana o remota, pero opción al fin y al cabo.
No obstante, por pedir que no quede: si García mantiene la fiabilidad pasmosa mostrada desde el tee esta semana y afina esos putts en torno al metro medio que ya le frenaron el viernes y han vuelto hoy a hacerle dudar ligeramente, su candidatura será algo más que eso…
La lucha por el Número 1 del mundo aún tiene recorrido. Con Tiger tranquilo en su casa (poco le preocupa a él esta contingencia si no puede defender el trono en carne y hueso), Adam Scott (-3) saldrá mañana a dos golpes del objetivo (un puesto entre los 16 primeros) y Henrik Stenson (-5) a tres del suyo (un puesto entre los seis primeros). Hay tela que cortar.


