
El Deutsche Bank siempre empieza los viernes. Tiene esa peculiaridad…Se hace esperar. Con días como los de ayer merece la pena el ‘retraso’. Se vio espectáculo del bueno en el TPC de Boston. El líder es el joven coreano Seung Yul Noh (-9). Tiger Woods firmó su segunda mejor vuelta del año y Rory McIlroy le pisa los talones.
Toda las miradas se dirigen a Tiger. Es lo habitual. El Deutsche empieza los viernes y todo el mundo quiere saber lo que ha hecho Woods. Hay cosas que nunca cambian. Mucho más cuando el norteamericano, que terminó desesperado en los greenes de Bethpage, recuperó el toque con su putter. Ayer firmó 64 golpes para un total de -7. Su vuelta incluyó seis birdies consecutivos entre los hoyos 18 y el 5. Tiger terminó muy feliz con su juego largo. Cogió diez calles y 16 greenes, pero lo que realmente funcionó, lo que distingue la vuelta de ayer, la segunda mejor del año desde el 62 que hizo en el Honda Classic en los albores de la temporada, está en el putt.
Tiger ha decidido mantener una especie de indiferencia con su putt. No es algo casual. Responde a una estrategia, como todo lo que hace este jugador que estudia cada detalle al milímetro. Un buen día tomó la determinación de que no le prestaría más atención de la debida, de que el putt no iba a suponer nunca un lastre psicológico. Y así funciona… Si sale un mal día en los greenes es que no leyó bien la superficie, que estaban muy lentos, que estaban muy rápidos, que…, que…, que… Cualquier cosa menos reconocer que ha pateado mal.
La estrategia también sirve cuando ocurre justo lo contrario. Si enchufa varios putts buenos, jamás será lo más importante de la vuelta, sino lo bien que le ha pegado a la bola. Tiger no quiere que un putt de cuatro metros se convierta en un gran putt, sino en un putt normal de los que hay que meter. Casi, casi, quiere que sean algo rutinario. Es todo un mecanismo mental. Y, por supuesto, hay que respetarlo, ya que si alguien ha demostrado fortaleza psicológica en los greenes es Tiger Woods.
Por esta razón, ayer cuando terminó su vuelta invirtió mucho tiempo en hablar de algunos buenos tiros desde el tee, de varios hierros más que interesantes y, sobre todo, de algunos golpes alrededor de green realmente brillantes. Pero del putt, casi ni mención. Sin embargo, sus estadísticas dicen que metió tres de cinco putts de entre tres y cinco metros y dos de tres de entre cuatro y siete. Ahí está la clave de sus seis birdies consecutivos y, sobre todo, ahí está la diferencia principal entre el Tiger de los buenos días y el Tiger errático.
Sea como fuere, lo realmente importante para Woods era borrar de un plumazo las malas sensaciones que tuvo y transmitió en la última ronda del The Barclays. Y eso lo cumplió con creces.
El californiano ocupa la tercera posición a dos golpes de Noh, un jugador a quien Estados Unidos está aún conociendo. A sus 21 años se encuentra en su temporada rookie. Ganador en el Circuito Europeo ha hecho buenos resultados este año en el PGA Tour, por eso está en los playoffs, pero no ha firmado nada especialmente descollante como para que al otro lado del Atlántico se preocupen por conocerlo. Hasta ayer, claro. Le vendrá bien al público norteamericano que durante la primera vuelta lo animaron gentilmente al grito de “Go, Kevin”, confundiéndolo con Na.
Noh, por cierto, también está trabajando a las órdenes de Sean Foley, junto a Tiger, Mahan y Rose. Comenzó en el mes de marzo. “Es un buen chico. Si Foley le dice que repita lago mil veces, lo repite mil veces”, señalaba ayer Mahan.
Noh está más preocupado de redondear una buena semana y seguir con vida en los playoffs que de la Ryder. Sin embargo, la cita de Chicago marca muchas agendas ahora mismo en el golf mundial. En Estados Unidos se mira con lupa las actuaciones de Brandt Snedeker, Nick Watney, Rickie Fowler, Jim Furyk, Steve Stricker y Dustin Johnson. De momento, este último gana la partida aquí en Boston.
Los chicos de Olazábal han dado una buena réplica. Rory McIlroy (-6) le está pisando los talones a Tiger, mientras que Luke Donald e Ian Poulter están con -4 y Lee Westwood con -3. Peor fueron las cosas para Justin Rose (+4) y Graeme McDowell (+3).


