Las seis horas de lluvia caídas sobre Muirfield dejaron el campo muy blandito y facilitaron el trabajo a los participantes en el Memorial Tournament que concluye hoy en Dublin (Ohio). Rickie Fowler (-16) firmó una tarjeta de 69 golpes y consiguió mantener la distancia de tres golpes que le separaba del grupo perseguidor, en un torneo como el Memorial, con Tiger, Mickelson y compañía.
Si el sábado había expectación para ver si Fowler era capaz de soportar la presión de un día de movimiento en un torneo del máximo nivel, la de hoy será aún mayor. El novato californiano firmó una tarjeta impecable de 69 golpes, con tres birdies y sin bogeys. «Estoy golpeando la bola bien», explicaba Fowler en la casa club. «Evité meterme en problemas y sabía que las oportunidades llegarías. Era cuestión de esperar a que llegaran».
Otro de los grandes protagonistas del sábado fue Ricky Barnes (-13), que se marcó una colosal tarjeta de 62 golpes (diez bajo par): la mejor de su carrera y de lo que va de Memorial. «Me apunto a un 62 en cualquier caso, tanto jugando con amigos como un sábado en el Memorial», bromeaba Barnes, que ahora es segundo empatado con Tim Petrovic.
Justin Rose es cuarto con -12 y Brendon de Jonge, quinto con -11. Siete jugadores son sextos con -9, entre ellos Jim Furyk y Sean O’Hair.
Phil Mickelson (-8), firmó una tarjeta bajo par que no aprovechaba lo que Muirfield ofrecía y resultó insuficiente para mantenerse en el grupo de cabeza. Su oportunidad de ponerse como número uno del mundo se aleja por momentos.
Por su parte, Tiger Woods (-6), que se fue sin hablar con la prensa, repitió su tarjeta del viernes de 69 golpes y confirma su mejoría.


