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Crónica de la primera jornada del Puerto Rico Open con una buena actuación de Ángel Ayora

No hay mejor desprecio que no hacer aprecio

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Ángel Ayora.
Ángel Ayora. (Photo by Stuart Franklin/Getty Images)

Ángel Ayora salió del hoyo 9 del Grand Reserve Golf Club con una daga clavada en el costado. Había empezado muy bien el día, sólido, cazando todos los greenes, dejándose opciones de birdie y aprovechando la del hoyo 7 para poner su marcador en rojo. No era un gran bagaje en una primera ronda del Puerto Rico Open donde los vueltones estaban a la orden del día, pero las sensaciones eran buenas. El único lunar fue una mala salida al agua en el 6, par 5, aunque logró sacar adelante un sensacional par, pateando incluso para birdie, tras pegar una soberbia madera 3 después de dropar.

El varapalo llegó en el 9. De nuevo se marchó al agua, esta vez a la izquierda, pero no pudo repetir el milagro del 6. Su tercer golpe no fue malo, pero se equivocó en el chip y remató el hoyo con un tripateo muy doloroso. Doble bogey. En un torneo donde el líder ha entregado una tarjeta de diez bajo par, al top 10 a duras penas se llega con -6 y el corte se estima que mínimo va a estar en cinco menos el viernes, pasar el ecuador de la vuelta en +1 es una bajón importante.

Sin embargo, lejos de achicarse, Ayora se ha hecho grande, muy grande a partir de ese momento. Ha firmado un parcial prodigioso de seis bajo par en los siguientes siete hoyos, del 10 al 16. Ha metido un buen putt de cinco metros en el 10, otro de seis en el 13, uno más de metros y medio en el 14 y tres tirazos muy buenos en el 12, 15 y 16. Ángel iba levitando en ese momento en Puerto Rico. En menos de dos horas, y con la noche echándose encima, le había dado la vuelta a la jornada.

Es normal preguntarse qué pasó entre los hoyos 9 y 10, cómo consiguió dar la vuelta de una manera tan bestial a una situación que pintaba realmente mal. Pues bien, la clave fue no decir nada, no mencionar el doble bogey. Tanto Ángel como Juan Ochoa, su caddie y entrenador, llegaron al tee del 10, hicieron las cuentas, plantearon el golpe y pegaron. Ya lo dice el refrán, no hay mejor desprecio que no hacer aprecio. Fue la mejor manera de no darle más importancia de la debida y volver a lo que estaba haciendo bien.

El joven golfista malagueño acabó su vuelta con un bogey en el 17 a causa de un tripateo desde lejos y un excelente par en el 18. Tarjeta de 68 golpes con una reacción extraordinaria. Ha pasado en un visto y no visto de estar prácticamente fuera del torneo a sentirse legitimado para mirar arriba en la clasificación. Ha hecho cuatro bajo par sin aprovechar realmente los pares 5. Su parcial ha sido de +1 cuando el objetivo mínimo debía ser tres menos. Hay margen de mejora y eso invita al optimismo para mañana.

El líder es Kevin Roy (-10), que ha entregado la vuelta del día, seguido de Chris Gotterup (-9), que ganó el año pasado en Myrtle Beach y el danés Rasmus Neergaard Petersen (-8), que ha firmado una tarjeta de 64 golpes en la primera ronda de su vida en el PGA Tour. No está mal. Empatado con Rasmus está Davis Riley (-8), el mejor resultado de la tarde. Destacan también en la zona noble los nombres de Karl Villips (-7), Garrick Higgo (-6), Matteo Manassero (-6), Matti Schmid (-6) o Thriston Lawrence (-6).

La primera jornada no se ha podido completar por falta de luz después de un retraso por tormenta. De hecho, Ayora ha podido acabar porque Phillip Knowles, su compañero de partido, ha salido corriendo del green del 17, sin esperar que sus compañeros terminasen, para pegar el driver en el 18 antes de que sonara la bocina. Lo ha logrado y la suspensión ha sonado cuando Ayora aún no había llegado al tee, pero como su compañero ya había pegado tenía derecho a terminar el hoyo. Han acabado prácticamente de noche, pero felices por completar la jornada.

Resultados en directo del Puerto Rico Open