Brian Harman (-9) ha puesto fin a casi dos años sin victorias conquistando el Valero Texas Open, último torneo del PGA Tour antes del Masters. El golfista estadounidense, de 38 años de edad, ha hecho prácticamente todo lo que no se debe hacer en una última ronda en la que se parte con ventaja en la clasificación, pero ninguno de sus perseguidores ha sido capaz de aprovecharlo sirviéndole en bandeja un título, el cuarto de su carrera en el circuito, por el que se embolsa más de 1,7 millones de dólares.
Dio la impresión de que el jugador que fue dos veces All-American por la Universidad de Georgia y que cuenta en su palmarés con un Open Championship logrado en Royal Liverpool en 2023, su último trofeo, quería aclarar el panorama desde el principio. Salió lanzado con un gran birdie en el segundo hoyo. Pero a partir de ahí, comenzó a coleccionar errores, abriéndole de par en par la puerta a cualquiera que quisiera entrar. Calles falladas, malos golpes de aproximación, poco acierto con el putter…
En su disculpa cabe decir que el día era complicado en San Antonio, con temperaturas más bajas que durante el resto de la semana y con un viento que dificultaba las cosas. Pero tampoco su estrategia pareció la más inteligente teniendo en cuenta que jugaba con ventaja. Arriesgaba demasiado en momentos donde, por su situación, lo más práctico era ser conservador. Y parecía demasiado pendiente de lo que hacían sus rivales, en especial Andrew Novak (-5), que además del título buscaba plaza en el Masters.
Con un bogey en el 4 y otro en el 6, el líder no tardó en ponerse por encima del par en el día. Hasta que en el hoyo 12, con un horrible golpe desde el tee que se fue completamente por la derecha, obligándole a dropar con penalidad, cometió un doble bogey que reducía su margen en la clasificación a un solo golpe. Pero inexplicablemente, cuanto más fallaba Harman, peor lo hacían sus rivales. Parecía como si ninguno quisiera colarse por esa rendija que abría el de Georgia una y otra vez.
Tom Hoge (-4), que completaba el trío protagonista del partido estelar, cerró sus primeros nueve con un parcial de cuatro golpes por encima del par, con dos bogeys y un doble bogey. Descartado. Keith Mitchell (-3), que arrancaba el día cuarto clasificado a cinco golpes del líder, comenzó el día con bogey en el 1 y doble bogey en el 3. Adiós a cualquier opción. Y del resto de perseguidores, sólo Ryan Gerard (-6), que hizo 69 golpes, completó una buena ronda final, pero partía desde demasiado lejos.
Novak, por un momento, tuvo opciones de meterse de verdad en la pelea por. Pero con tres bogeys en los cuatro últimos hoyos de la primera mitad de su ronda y otro más en el 13, despejó por completo el camino para Harman. Así, el golfista de Georgia, sin nadie que lograra hacerle sombra, templó los nervios, hizo un par de buenos birdies al 12 y al 14 y vivió un final de torneo relativamente cómodo. Ni siquiera sus bogeys al 15 y el 16 tuvieron trascendencia porque Andrew falló en el primero, se quedó corto buscando el birdie en el segundo y jugó un hoyo 17 absolutamente lamentable.
Tanto es así que, de pelear por ganar, pasó a perder incluso el segundo puesto después de una salida terrorífica desde el tee del 18 que se fue completamente por la izquierda y un segundo tiro que pegó subido a una roca junto al arroyo. Vamos, que la lió parda. Harman, que había fallado todo y más durante el domingo, terminó logrando la victoria por tres golpes con una vuelta de 75, tres por encima del par del campo, para poner fin a su sequía y calentar motores antes del Masters donde no habrá nombres nuevos por que él ya estaba clasificado y el premio de jugarlo sólo era para el ganador. Brian ganó el Open en medio del diluvio y hoy se ha impuesto en el vendaval. Soñará seguro con una semana de mal tiempo en Augusta, donde parece que las cosas se le ponen de cara…



