Harris English (-8) ya tiene la manita. El impertérrito golfista de 35 años logró la pasada noche su quinta victoria en el PGA Tour tras completar un fabuloso ejercicio de supervivencia en el Farmers Insurance Open. Luchó y ganó contra el viento y contra Sam Stevens (-7), golfista que salió a jugar más de una hora antes que colocó un resultado en la casa club que durante muchos minutos pareció que podía ser bueno.
Realmente era un gran resultado ganador. Habría sido suficiente para derrotar a 17 de los 18 golfistas que salieron detrás de él. Sólo resistió Harris English. El superviviente de Torrey Pines. No es nada fácil lo que hizo el jugador de Georgia, hombre Ryder Cup. Arrancó el día con dos bogeys en los primeros cinco hoyos, firmó un birdie, el único del día, en el hoyo 6, y a partir de ese momento encadenó doce pares seguidos. Ejercicio de resistencia. Si lo pinchan, no sangra.
El día volvió a ser muy complicado en el recorrido Sur de Torrey Pines. No alcanzó las cotas del jueves, pero no anduvo lejos. Volvió a soplar el viento con fuerza, muy racheado y las temperaturas se mantuvieron muy bajas. No fue nada sencillo hacer resultado. Sólo dos jugadores, Sam Stevens, autor de la mejor vuelta del día con 68 golpes, y Will Gordon, que hizo 69, fueron capaces de bajar de 70 golpes. Un test durísimo. Sombrerazo para la sangre fría de English, que fue haciendo pares uno detrás de otro hasta llevarse la victoria, la primera desde el Travelers Championship de 2021. Curiosamente, su cuarto triunfo también fue en año Ryder en Estados Unidos.
Lo cierto es que English tampoco sufrió en exceso, pese a ganar con el resultado más alto desde la edición de 2016, donde se impuso Snedeker también con un marcador de una sola cifra. Sus dos pares más meritorios fueron en los hoyos 8, un par 3 donde completó una recuperación espectacular tras fallar el green unos 70 metros por la izquierda, y en el 12, donde de nuevo desde unos 70 metros, algo menos, consiguió hacer approach y putt. Tampoco dejó escapar muchas buenas opciones de birdie. Jugó al par y le salió. Sangre fría. Un témpano de hielo.
Mientras English resistía, el resto fue cayendo como un castillo de naipes. Un piñazo tras otro: Novak, que aguantó hasta el bogey final en el 15, Potgieter, Sigg, KH Lee, Snedeker, Griffin, Dahmen, Schmid, Castillo, Bryan… Casi todos hicieron 75 golpes o más y se fueron apartando del trofeo más pronto que tarde. Más allá de Novak, que logró terminar tercero, hay que aplaudir el aguante de Sungjae Im y Kris Ventura, que hicieron bajo par para terminar en la cuarta posición.
Stevens, de los pocos miembros del PGA Tour que no tiene una entrada en Wikipedia, se quedó con la miel en los labios. Tendrá que seguir esperando para lograr su primer triunfo en el circuito americano. Al menos le quedó el consuelo de amarrar su presencia en el AT&T Pebble Beach Pro-Am de la próxima semana, un designado donde jugará por 20 millones de dólares y para donde no estaba clasificado antes del Farmers. Se ha metido por el Aon 5.
Destacar el top 10 de Danny Willett, que se siempre se manejó bien en condiciones duras, así como el top 15 del amateur Luke Clanton, que está a un paso de lograr la tarjeta del PGA Tour por el PGA Tour University de puntos acumulados por diferentes méritos.



