La famosa frase enviada desde el Apollo XIII, o alguna muy parecida con algún que otro epíteto malsonante, debió acudir al pensamiento de Álvaro Quirós cuando vio amanecer un viernes apacible en el Redstone donde se disputa el Shell Houston Open…
Resulta que Quirós tuvo que disputar 13 de sus primeros 18 hoyos el jueves, con un viento de unos 60 kilómetros hora que, a la postre, fue responsable de la suspensión de la primera jornada del torneo. El viernes la cosa cambió radicalmente, pero Álvaro ya iba 9 sobre par, con bogeys y doble bogeys salpicados por toda la tarjeta. Finalmente firmó un 83 que le relegó al último puesto de la clasificación, si bien todavía tiene que jugar sus segundos 18.
De momento, con la primera vuelta concluida y la segunda a medias, lideran el torneo Paul Casey, con sus dos rondas acabadas; Geoff Ogilvy, en el hoyo 14; y John Senden, en el hoyo 10, todos con -8. Sergio García firmó un brillante 69 en sus primeros 18, pero de momento no ha podido sacarle provecho a sus segundos, donde marcha al Par a falta de 4 hoyos. Ocupa el puesto 32 con -3.
Con la cabeza en Houston, Sergio necesita sacarle un par de birdies más a su segunda vuelta para no perder contacto con la cabeza. Con la cabeza en Augusta, la cosa no va mal de tee a green. Pero en los greenes de Redstone, donde se ha copiado la dureza y velocidad de los que presentará el Masters, Sergio se dejó múltiples oportunidades de birdie. De nuevo, todo se reduce al putter.
Lo cierto es que este Houston Open tiene sabor a Masters. No es sólo la similitud de los greenes y la proximidad en las fechas. El renombre de sus participantes lo convierte en un torneo de primera línea, pero sin los nervios del Masters, lo cual permite ver juego de gran nivel.
Este fin de semana va a ser divertido.


