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El noruego disputa esta semana el Valspar Championship que ganó en 2025

Hovland enciende las alarmas antes de defender título: «Estoy luchando muchísimo desde el tee»

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Viktor Hovland vuelve al Valspar Championship con el recuerdo aún muy fresco de su victoria en 2025, pero con sensaciones muy distintas en su juego. El noruego, vigente campeón del torneo, reconoce que su nivel actual está lejos de ser el ideal, especialmente desde el tee, aunque encuentra motivos para el optimismo en su capacidad para competir incluso en medio de esas dificultades.

«Fue una semana muy especial», recordó sobre su triunfo del año pasado en Innisbrook. «Venía de hacer 80 la semana anterior y de estar luchando mucho con mi juego. Encontré algo al menos con los hierros, fui muy paciente y dependí mucho del putter. Estuvo muy fino en los momentos clave», explicó. Aquella victoria, remontando a un Justin Thomas que llegó a tener tres golpes de ventaja, marcó uno de los momentos más destacados de su carrera reciente. Sin embargo, doce meses después, el escenario es diferente.

Hovland llega al Copperhead Course con dos resultados entre los 15 primeros consecutivos, en el THE PLAYERS Championship y el Arnold Palmer Invitational, pero con una autocrítica muy clara sobre su rendimiento: «Está bien ver que los resultados van en la dirección correcta. Pero sigo luchando muchísimo desde el tee. Siento que estoy haciendo un gran trabajo compensando esas carencias. He competido bien, pero necesito encontrar sensaciones con los golpes largos, tanto desde el tee como hacia green».

El noruego admite que su juego está siendo más efectivo que brillante. Su capacidad para sacar resultados en semanas incómodas está siendo su principal salvavidas: «Siento que mi juego de resultados está en un buen sitio. Solo necesito encontrar cierta previsibilidad con los palos largos. Si lo consigo, estaré en muy buena posición».

El reto, desde luego, no será sencillo. El recorrido de Innisbrook exige precisamente lo que ahora mismo más le cuesta: precisión desde el tee. Un campo estrecho, con calles muy protegidas por árboles, rough denso y greenes pequeños que penalizan cualquier error. «Es un campo muy estrecho desde el tee, con árboles a ambos lados, así que favorece mucho la precisión. Si sopla el viento y colocan las banderas cerca de los bordes, es muy difícil atacar. El centro de green suele ser una buena opción. Es un campo que exige todo: golpeo de bola, precisión y un juego corto muy fino», analizó

Además del desafío técnico, Hovland llega también con cierta carga acumulada. El Valspar será su sexta semana de competición en siete, en pleno Florida Swing, algo que empieza a pasar factura: «Es una carga importante de torneos. Me gusta jugar mucho al inicio del año para coger ritmo, pero también se nota el desgaste mental. Aun así, este es un torneo que no quiero perderme, especialmente siendo el defensor del título».

Esa autoexigencia explica también su forma de trabajar. Hovland reconoce que le cuesta desconectar, especialmente cuando siente que su juego no está donde debería: «Me gustaría tomarme algún lunes libre, pero es difícil cuando sientes que no te lo has ganado. Siempre estoy intentando resolver problemas, probando cosas nuevas. Si tengo una idea, quiero ir al campo y comprobar si funciona».

Ese enfoque conecta directamente con otro rasgo característico del noruego: su constante búsqueda de mejoras. Hovland no duda en rodearse de diferentes voces y enfoques técnicos en su evolución como jugador: «El golf está en constante evolución. Soy una persona curiosa y hay mucha gente inteligente ahí fuera. Si siento que me falta algo, busco otras perspectivas que puedan encajar conmigo. Luego tengo que filtrar toda esa información y aplicarla a mi juego».

En lo puramente técnico, uno de sus grandes activos sigue siendo el juego de hierros largos, una de sus señas de identidad en el circuito. El propio Hovland explica por qué se siente tan cómodo con ellos: «En parte es por los hierros que uso, son muy tolerantes y me permiten controlar bien el vuelo y el spin. Pero también por mi swing. Tengo mucha flexión en la muñeca izquierda y luego la libero, lo que me permite lanzar la bola con poco ángulo pero con mucho control y consistencia».

Más allá del golf, Hovland también dejó pinceladas de su personalidad, como su habitual sonrisa, que él mismo relativiza, o su gusto por la comida griega en la zona de Tampa, donde no duda en repetir cada año. Pero, sobre todo, dejó claro que su momento actual es de trabajo, de ajustes y de búsqueda. No llega al Valspar con el cartel de favorito indiscutible, pero sí con la confianza de quien ya ha demostrado que puede ganar incluso en medio de la tormenta. Y eso, en un campo como Copperhead, puede ser más peligroso que cualquier exhibición.